Adela Sanz: “los clubes modestos han jugado a ser ricos”


Adela SanzDentro del Reportaje Especial de LaSegundaB reunimos muchas voces, de diferente tipo. Pero no pudisteis leer más que una mínima parte de todo lo que esas muchas personas nos contaron. Desde hoy, empezaremos a dejaros entrevista a entrevista, para rescatar todo lo que se quedó en el baúl del olvido.

Hemos decidido empezar con Adela Sanz, periodista del Diario Montañés y encargada de llevarle a los cántabros y amantes del fútbol de barro en general lo que sucede en los campos de su comunidad jornada a jornada. Adela vive de cerca la compleja situación que atraviesa una plantilla como la de la Gimnástica, que lleva más de cinco meses sin cobrar, y bien puede hablarnos de las penurias económicas que guarda de puertas para adentro esta categoría. Hablamos con Adela Sanz. Hablamos con una de esas personas que mantienen viva la Segunda B.

 ¿Cuál es la situación deportiva y económica del fútbol en España? ¿Qué ha cambiado en la Segunda B en diez años?

La situación del fútbol español atraviesa por un proceso de doble cara. Por un lado, en el apartado puramente competitivo, goza de una salud como nunca antes hemos visto, señal de que las cosas en este sentido parece que no se han hecho mal. Somos campeones de Europa y del mundo en selecciones, nuestros equipos mandan en las competiciones internacionales, hemos exportado un estilo que es admirado fuera y dentro de nuestras fronteras. Todo esto parece responder a varios factores, entre ellos una notable mejora en las infraestructuras, mayor preparación técnica de nuestros deportistas y también una mayor inversión, sin olvidarse, ni mucho menos, del enorme talento de algunos de nuestros futbolistas en los últimos años. En esto la situación del fútbol no es distinta a la de otros deportes en los que España también ha obtenido éxitos y reconocimiento. En el otro lado de esta balanza está el aspecto económico, esa enorme burbuja que en el fútbol de este país se ha venido hinchando desde los años 90, con el dinero de las televisiones, y que ahora está perdiendo aire repleta de agujeros. Los clubes se han endeudado hasta las cejas realizando inversiones a corto plazo, muchas veces insostenibles e incompatibles con su propia supervivencia.

En la Segunda B se ha tirado la casa por la ventana. A día de hoy muchos malviven y buscan soluciones para prolongar su agonía”

La Segunda B en España adolece de los mismos males que su hermano mayor. Aquí también se ha lanzado la casa por la ventana, los clubes modestos han jugado a ser ricos, han derrochado dinero que muchas veces ni tenían en pagar enormes sumas de dinero, jugando al cuento de la lechera, para mantener sus plantillas y a día de hoy muchos de ellos malviven y buscan soluciones para prolongar su agonía y evitar una desaparición de la que en ocasiones –y hay ejemplos de ello- no pueden ni podrán escapar.

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¿Cuál es el futuro que le espera a la Segunda B si la dinámica del fútbol español actual continúa como hasta ahora?

La Segunda B es un moribundo. Un enfermo terminal que sobrevive a duras penas a la espera de que alguien le desconecte el respirador artificial. No podemos apartar nuestra mirada de una evidencia: o se reducen el gasto y la deuda o el fútbol no tiene futuro. El deporte hay quien lo ve como un negocio, pero no lo es. Se invierte pero no se recupera, en la mayor parte de las ocasiones, la inversión. El concepto del profesionalismo en el fútbol debe cambiar para que los equipos que no son mega-equipos puedan sobrevivir.

El panorama actual precisa de cambios para que el fútbol vuelva a ser, al menos, no deficitario y, sobre todo, para que vuelva a atraer a más gente y se llenen los campos. ¿Qué cambios tienen que promoverse por parte de los clubes, de la RFEF, de los jugadores, instituciones y aficionado para que se alcance esa viabilidad necesaria?

Está claro que se precisan cambios, y algunos de ellos no deberían ser pequeños retoques. Cuando un edificio tiene podrida la madera de sus cimientos no se puede apuntalar nada, hay que derribarlo y volver a empezar de nuevo. En el caso de nuestro fútbol se necesitaría un poco de valentía para abordar soluciones quirúrgicas. Hay que reducir gastos, esa es la piedra angular. Y para ello los clubes, la Federación y los deportistas deben replantearse su actividad. No se trata de recuperar el romanticismo del deporte amateur, pero lo que no se pueden permitir son disparates en el terreno económico.

“Nuestro fútbol necesitaría un poco de valentía para abordar soluciones quirúrgicas”

La supervivencia del fútbol español en general, y de la Segunda B en particular puede que pase por medidas  como rebajar el gasto en mantener costosas plantillas y sueldos difíciles de abordar. El profesionalismo debería permanecer solamente en las categorías más elevadas, como Primera y Segunda, quedando la Segunda B en un estado de semi-profesionalismo en el que los deportistas recibieran una compensación económica por su actividad. Para ello probablemente habría que decantarse por una categoría de bronce orientada más a la formación que a la competición, con futbolistas más jóvenes para los que la cuestión económica no fuese de importancia vital.

Los campos se vacían por el elevado precio de las entradas y así el fútbol pierde gran parte de su razón de ser. No hay que olvidar que es un espectáculo recreativo, ocio, esparcimiento. La solución pasaría por reducir considerablemente el precio del fútbol. Ver cualquier partido de Primera División no debería costar más allá de 30 euros en ningún caso, y uno de Segunda B rondar entre 5 y 10. Es una medida de supervivencia, y más en tiempos de crisis en los que se mira con lupa en que se invierte cada euro. La cuestión es que el aficionado está dejando de acudir a los estadios y hay que lograr que regrese.

Los propios futbolistas no pueden vivir ajenos a este problema y también tienen que pensar en el bien de su profesión y dejar de mirarse el ombligo. El deportista es el protagonista del espectáculo, el ídolo, el héroe, pero debe resultar cercano y no olvidarse de que le debe gran parte de lo que es a ese aficionado que gasta su tiempo y su dinero en animarlo y aplaudirlo. El fútbol es una actividad social y el jugador, si no hay quien lo aliente, practicará una actividad del todo carente de utilidad.

 El modelo de competición parece que no es el adecuado y la gente y la propia naturaleza de la competición reclama cambios. ¿Cómo debe ser el modelo de competición en Segunda B?

Plantear una Segunda B en cuatro grupos, habida cuenta del número elevado de clubes que hay, parece algo sensato y por el momento sostenible. Otra cosa sería que se metiese la tijera y se recortase el número de equipos. Es decir, que se eliminase a los más endeudados e insostenibles. Entonces tal vez estuviéramos hablando de una Segunda B con dos grupos, pero esto ya es una hipótesis vaga y carente de realismo.

El modelo de liga con fase de ascenso parece necesario para promover la competitividad, pero de cara a evitar actitudes conformistas –con quedar entre los cuatro de arriba  ya vale-, quizás se podría premiar al campeón de cada grupo con el ascenso directo, dejando la liguilla para los segundos, terceros y cuartos.

La composición de los grupos podría ser más acorde a criterios geográficos, y evitar desplazamientos de punta a punta de la península, con lo que en esta categoría se podrían reducir gastos. Pero no habría que olvidar el criterio competitivo, dando forma a grupos de similar potencial.

Por último y una vez analizado toda lo anterior, busquemos soluciones ¿Qué crees que se debe hacer para que la Segunda B avanzara, para que salga del actual pozo en que se encuentra?

Reducir gastos, básicamente. Plantillas y cuerpo técnico más baratos; mantener como una ley casi divina el ajuste entre lo que se ingresa y lo que se puede invertir; volver a interesar a esa gente que no va al campo o que ha dejado de hacerlo ofreciendo algún estímulo, principalmente la drástica reducción del precio de abonos y entradas; y promover la categoría como rampa de lanzamiento de valores jóvenes, es decir, una Segunda B como escaparate y campo de pruebas para futuros futbolistas profesionales.



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