Nacho Fernández: “No es bueno tener sólo fútbol en la cabeza”


Nacho celebra un gol con la UDL. Foto: larioja.com

Nacho celebra un gol con la UDL. Foto: larioja.com

Ignacio Fernández Rodríguez (12/2/1980), conocido en los campos de fútbol como Nacho Fernández, empezó a darle al balón en las categorías inferiores del Oviedo. Un año en el Siero, le valió para dar en 2001 el salto a un Alavés que acababa de caer en aquella gloriosa Final de la UEFA contra el Liverpool. Tras su salto definitivo al primer equipo babazorro, Racing de Ferrol y Ponferradina, con la que llegó a ascender a Segunda A, fueron sus destinos. Tras el ascenso, vistió la camiseta de la UD Logroñés y dos años después regresó a casa para jugar en el Caudal. Estudia, trabaja y responde a las preguntas con la misma soltura con la que despeja balones.

Llevas muchos años jugando en LaSegundaB, ¿qué ha cambiado desde que pisaste la categoría por primera vez?

Muchísimas cosas. Lo principal, ahora mismo, los presupuestos. Ahora ya, prácticamente, no merece  la pena estar fuera de casa. Poco a poco, todos vamos tirando para allí (para casa) y yo creo que los equipos van haciéndose un poquitín más fuertes.

Éste verano volverá a salir el debate sobre si el modelo actual de la categoría es el correcto, ¿tú qué opinas?

Casi lo mismo que te estaba diciendo, los presupuestos son muy bajos y ya no sé si a los equipos les compensa salir a competir. Al final, te quedas sin cobrar y si no se soluciona por parte de quien lo tenga que hacer, esto está abocado totalmente al fracaso, yo creo.

¿Ves viable la estructura actual de la categoría, con cuatro grupos, o crees que debería haber cambios?

No lo sé. Ojalá sea viable con cuatro grupos porque somos mucha gente los que estamos involucrados. Hay mucha gente que depende de esto, que comen de ello y ojalá que pueda seguir siendo así, pero lo veo difícil.

¿Liga de filiales sí o no?

Depende de los intereses de cada club. Evidentemente, para los que ya no estamos en filiales, pues no.  En una liga de filiales los partidos serían muy guapos, muy vistosos, muy bonitos, mucho toque… pero luego, en la realidad,  si tienen que salir a un Segunda División a competir, se van a encontrar con gente muy veterana. Y eso pesa mucho.

Mentalmente hablando, ¿se enfoca de manera diferente una temporada en la que vas a luchar por estar arriba en la tabla o una en la que el objetivo es la salvación?

La motivación es la misma porque si en un equipo la opción o el objetivo es el ascenso, los presupuestos y las condiciones se dan para ello. Entonces, la presión es la misma que, evidentemente, si no tienes esas opciones de ascenso y tienes que mantenerte. Yo tengo la misma presión, la misma tensión, la misma ilusión. Para mí, es lo mismo.

El Caudal no empezó la temporada todo lo bien que habríais deseado, ¿qué le ronda la cabeza a un futbolista en esos momentos?

Que hay que cambiar la rutina, darle la vuelta a todo, no venirse abajo, que es lo que hemos hecho. Unirnos, si cabe, un poquito más. Esto antes era una piña y ahora es una piña un poquitín más grande. Al final, el trabajo tiene recompensa.

Ahora, los resultados acompañan. ¿A qué aspira este Caudal?

A salvarnos. A hacer 45 o 46 puntos lo antes posible. Todo lo que sea pensar en algo más, creo que nos equivocaríamos, ahora mismo.

Dos goles en dos semanas en las que el equipo no tenía delanteros puros, ¿te miran mal Borja Navarro y Rojas por estar quitándoles protagonismo?

(Risas). El otro día, Borja me decía: “bueno, vale ya. Vale ya”. Pero nada. Aquí todo el mundo contento porque aquí, en el Caudal, todo el mundo es importante. Todo el mundo aporta su granito de arena y si, ahora mismo, me ha tocado a mí meter gol, bienvenido sea. La semana que viene le tocará a otro. Mientras vayamos sacando los partidos de tres en tres (puntos), no habrá ningún problema de cara al gol.

Todos los veranos sale tu nombre relacionado asociado a un montón de equipos, ¿hay algún fichaje frustrado que te doliese especialmente?

No, la verdad es que siempre he tenido suerte donde he fichado. Siempre he podido elegir un poquitín donde quería ir, dentro de la humildad de los equipos en los que he estado. Siempre he tenido la ilusión, desde hace muchos años, de haber jugado en el Oviedo. Siempre he sido del Oviedo y eso queda ahí. Es una ilusión que tuve de siempre.

Has pasado por unos cuantos equipos, conocido muchos campos, muchas aficiones… pero ¿cuál ha sido el mayor líder que te has encontrado dentro de un vestuario?

Bueno, ha habido muchos. En Vitoria, tenía a Karmona. El gran capitán, el eterno capitán. Es un líder y un ejemplo. Y muchos más: Edu Alonso… me van a quedar muchos (suspira). En Ponferrada, Óscar de Paula venía de meter goles en la Champions y bajó a Segunda B y era el primero que tiraba del carro. El mismo Rubén Vega… no sabría y no podría quedarme con uno.

Mucho mito…

Llegué al año siguiente de la final del Alavés (de la UEFA contra el Liverpool en 2001). Estaba en el filial y luego subí con ellos. Pero, claro, te encuentras con Jordi Cruyff, con Palermo… Aquello era una pasada. Yo venía de Siero y encontrarme allí, ¡qué te voy a contar! Me hizo mucha ilusión coincidir con el “Pitu” Abelardo, ahora tenemos bastante amistad. Al “Pitu” venía de verlo en el Camp Nou y, de repente, lo tenía de compañero conmigo en la habitación. Íbamos juntos los asturianos que estábamos en Vitoria y aquello era la leche.

Antes de llegar a Mieres, defendías los colores de la UDL, ¿qué le falta a Logroño para volver a tener un equipo en la élite?

Un poquitín de suerte, la pizquita que necesitan esos equipos que están ahí punteros, que años tras año intentan hacer las cosas y no les salen. Yo los años que estuve allí hicimos dos quintos puestos. Es muy difícil meterse ahí.

Llegas al Caudal para estar en casa y poder centrarte un poquito más en tu carrera universitaria, ¿fútbol y estudios pueden ir de la mano?

Sí, sí que pueden ir de la mano. Si uno sabe organizarse bien, perfectamente. Evidentemente, no para sacar la carrera año a año pero sí que se puede compaginar. Ojalá me hubiera dado cuenta antes porque, bueno, hay una edad para todo y ahora mismo es más complicado compaginar pero sí que se puede. Más que se puede, yo diría que ayuda mucho tener la cabeza en más de un sitio. Tener sólo en la cabeza “fútbol, fútbol, fútbol” no es sano y el estudio te ayuda mucho a desinhibirte de muchas cosas. Yo creo que es muy positivo.

¿Se ve diferente el fútbol a los 32 y a los 20?

Totalmente. Ojalá hubiese tenido a los 20 la mitad de experiencia que tengo ahora y supiera la mitad de cosas que sé, pero ojalá tuviera la ilusión de cuando tenía 20 años. Se ve totalmente diferente.

¿Cómo haces para mantener la forma, a pesar de los años?

Cuidarme mucho. Siempre me he cuidado mucho. Me gusta mucho el tema de la nutrición, he estudiado un poquito de dietética… Todo eso siempre me ha gustado mucho. Si no hubiera jugado al fútbol, habría hecho cualquier otro deporte. Siempre estoy haciendo “cosinas”.

Castaño, capitán del Marino de Luanco, sigue jugando a sus 40 primaveras, ¿te ves superando su marca?

Me gustaría. No sé si me veo o no pero sí que me gustaría. Siempre me he cuidado un montón y, de momento, he tenido suerte con las lesiones. Entonces, hasta que el cuerpo aguante.