Oviedo 2 – Rayo B 1. “Espinita” fuera, tres puntos dentro

El puñal pucelano, que siete días antes falló desde los once metros cuando el Oviedo perdía 2-1, anotó un penalti decisivo en tiempo de descuento que deja los tres puntos en casa y “salva” la cabeza de Sarriugarte


Xavi Moré transforma el penalti. Foto: Real Oviedo

Xavi Moré transforma el penalti. Foto: Real Oviedo

Ni la fecha, ni el rival, ni el campo eran dignos de una final. Pero lo era. Al menos, eso se percibía en un ambiente que barruntaba la posible destitución de Félix Sarriugarte, de no haberse producido la victoria azul. Sufrida, por haber sido de penalti, justo, y en el noventa y tantos. Quizás sea mucho decir justa porque el Rayo tuvo el 0-2, impedido por el barro y por Barrio, pero, al menos, no parece injusta por el esfuerzo que los hombres de Félix Sarriugarte realizaron. De no haber ganado, habrían muerto con las botas puestas. Tal y como hicieron los de Jimeno.

El Oviedo empezó mandando y el Rayo B golpeando. A los veinte minutos, el Oviedo llevaba acumulada más posesión de balón que los franjirrojos pero estos, sin previo aviso, se inclinaron por marcar. Perea colgó, con la derecha, una falta lateral desde el flanco izquierdo del ataque rayista y Gabri, sin oposición, al igual que otros dos atacantes más, cabeceó a gol con firmeza y decisión.

El gol hizo que el Rayo ganase seguridad en sí mismo pero el dominio siguió siendo azul. Aunque un tanto inerte porque el Oviedo apenas inquietó la meta protegida por Ismael.

Poco antes de la media hora de juego, Perea disparó duro desde lejos e hizo que Barrio despejase, en dos tiempos, para evitar que Dalmau llegase al rechace. Al filo del descanso, de nuevo Perea completó un eslalon, en el que dejó a tres defensores atrás, con un disparo alto. Acto seguido, Héctor Simón tuvo la mejor ocasión para el Oviedo con un disparo de falta que Ismael envió a saque de esquina.

La segunda parte comenzó como había acabado la primera, con el Oviedo dominando y el Rayo llevando peligro a la meta rival. Jorge Sáez y Perea dejaron detalles de gran calidad durante todo el encuentro.

El minuto veinte de la segunda mitad pudo cambiar el sino del partido. Pepe Díaz estuvo a punto de marcar pero Ismael lo evitó y envió la pelota a córner. A raíz de ese saque de esquina, el Rayo B montó una contra en la que Nono y Dalmau se acabaron plantando ante Barrio. El extremo pisó área y por querer ser generoso le intentó pasar el balón a Dalmau para que empujase a placer y matase el partido. Pero ese balón nunca llegó al destinatario correcto. El barro frenó la pelota y los reflejos, sumados a la agilidad, hicieron que Barrio atrapase el esférico.

Un minuto después de esa acción, Pepe Díaz chutó desde fuera del área y el balón sorteó a Ismael gracias al barro, que provocó el bote de la pelota. Llegó el empate como, un minuto antes, podría haber llegado la sentencia.

Cuatro minutos después del tanto carbayón, Perea intentó sorprender a Barrio con una falta muy lejana que el portero desvió a córner. Ahí se acabaron las ocasiones rayistas. Los últimos veinte minutos del partido fueron un acoso y derribo constante sobre la meta de Ismael.

Xavi Moré chutó desde lejos, cuando se cumplía el 37’, Ismael rechazó el disparo y Pepe Díaz no llegó por poco para remachar la jugada. A dónde sí llegaría sería al balón que le cayó en el área cuando el partido agonizaba y con el que provocaría el penalti que, a la postre, transformaría Xavi Moré para poner el 2-1 en el marcador, sacarse la espina del fallo de hace siete días, dejar los tres puntos en casa, garantizar la continuidad de Sarriugarte y conseguir una remontada que hacía más de un año que se les resistía a los azules.