Oviedo 3 – Zamora 2. Un minuto condena a un gran Zamora

Entre el 13 y el 14 de la segunda mitad, el Oviedo igualó un adverso 0-2, en sus dos primeras ocasiones peligrosas del partido, ante un Zamora que dominó el encuentro hasta la igualada


Sergio García puso por delante al Zamora, firmando un doblete. Foto: La Opinión de Zamora

Sergio García puso por delante al Zamora, firmando un doblete. Foto: La Opinión de Zamora

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Casi sin que nadie se diese cuenta, Oviedo y Zamora llegaron a su duelo liguero. La semana, muy centrada en los temas extradeportivos que rodearon a ambos conjuntos, restó atención al trascendental partido del Tartiere. Importante para los hombres de Carlos Granero por la necesidad de volver a ganar e importante para un cuadro rojiblanco inmerso en puestos de descenso. Las falta de adaptación de los jugadores carbayones a la “fórmula Granero”, quien debutó ayer en el banquillo local, frente a un equipo, el dirigido por Roberto Aguirre, muy compacto y con las ideas muy claras, igualaba ligeramente las fuerzas entre la mejor plantilla, por extensión y calidad de sus efectivos, del Grupo y una de las menos cualificadas, sobretodo, tras las bajas sufridas en el mercado invernal, y más faltas de experiencia.

Las fuerzas se igualaron hasta el punto de que los hombres de Aguirre impusieron su estilo durante una primera mitad que finalizaron 0-2, afortunadamente para el Oviedo, ya que, la ventaja de los rojiblancos podría haber sido aún mayor. La segunda comenzó con dos claras ocasiones de un Zamora que pudo sentenciar pero acabó pagando muy caros sus errores.

Dos minutos fueron los que transcurrieron entre el saque inicial y el primer gol de la noche. Sergio García aprovechó una contra para superar a Baquero, recoger un balón largo y superar por alto a un Orlando Quintana que salió precipitadamente de la portería y no tuvo tiempo suficiente para retroceder y evitar el gol. No fue la última vez del partido en la que una salida precipitada de Orlando puso en jaque al cuadro azul.

A raíz del gol, el Zamora perdió ligeramente la posesión del balón, que sí había tenido durante el poco tiempo transcurrido hasta el gol, aunque siguió controlando el partido. El Oviedo, por su parte, no tenía muy claro qué hacer con la pelota y sus centros laterales, eran despejados por la defensa rojiblanca.

Precisamente, un despeje de la zaga zamorana llegó a las botas de Sergio García, previo mal despeje de Héctor Simón, que se zafó en velocidad de David para plantarse ante Orlando. Su disparo, muy escorado y blando, fruto del cansancio acumulado tras haber galopado desde su propio campo, acabo en las manos del meta carbayón. La presencia de Sergio García entre líneas fue un dolor de muelas constante para los hombres de Carlos Granero. Sorprendió, especialmente, la indecisión de los centrales a la hora de decidir quién debía marcar al rojiblanco, que les ganó siempre la partida.

A río revuelto…

Ante la ya mencionada indecisión de los centrales, Sergio García insistió, una y otra vez, en posicionarse entre ellos. Así llegó el segundo gol del zamorano. Nacho Matador envió un pase raso,  que abrió en canal la defensa oviedista, superando a cuatro defensores, y dejó a Sergio solo ante Orlando, que nada pudo hacer ante el disparo, con la zurda, que subió el segundo del Zamora al marcador y significó el doblete de su autor.

Paso por vestuarios pero mismo guión

Buscando cambiar la nefasta actuación local, Granero optó por dar entrada a Pepe Díaz en detrimento de un Xavi Moré que sigue buscando su mejor estado de forma. A pesar del cambio, el inicio de la segunda mitad también tuvo claro color rojiblanco.

Una nueva salida precipitada de Orlando Quintana provocó que el balón acabase llegando a los pies de Jacobo Trigo, situado un poco por delante del círculo central. El mediocentro no vio que Orlando estaba completamente fuera de la portería y desperdició, al no chutar a puerta, una ocasión que bien podría haber significado el 0-3.

En el 6’, de la segunda mitad, Sergio García también perdonó el tercero. Una gran jugada combinativa de los hombres de Roberto Aguirre, acabó en un centro, desde la derecha, buscando a Sergio, solo en el área pequeña. Un bote del balón hizo que el delantero enviase el esférico por encima de la portería cuando lo más fácil era haber firmado el tercero y sentenciado el partido.

Diego Cervero lideró, con dos goles y una asistencia, la remontada carbayona. Foto: lne.es

Diego Cervero lideró, con dos goles y una asistencia, la remontada carbayona. Foto: lne.es

Un minuto cambió el partido

Entre el 13 y el 14’, de la segunda mitad, el Oviedo igualó el encuentro aprovechando sus primeras ocasiones de peligro. Héctor Simón, Cervero y, finalmente, Manu Busto trenzaron la jugada del primer gol. Héctor buscó a Cervero, el punta envió, al primer toque, un balón filtrado para Busto y el cántabro firmó el primer tanto oviedista.

Un resbalón de Palacios permitió, un minuto después, que Casares centrase, desde la derecha. El centro tocó en un defensor y llegó a los pies de Manu Busto, que chutó raso buscando el segundo palo. Sergio Sánchez, con una buena estirada, evitó el gol pero dejó el balón a los pies de un Cervero que no perdonó.

Remontada azul

Con el empate todavía en la retina, Granero decidió dar entrada a Josep Señé e ir con todo a por los tres puntos. La fusión entre el shock sufrido por el Zamora y la entrada del catalán dejó al equipo carbayón como dominador total del tramo final del encuentro.

Señé lo intentó primero con un disparo que se fue alto pero sería en su segunda ocasión cuando llegaría el gol. Pepe Díaz centró buscando al catalán. Este controló, disparó y el balón se estrelló en una defensa pero, de nuevo, Cervero apareció para subir el tercero al marcador y firmar la remontada.

La victoria mantiene en puestos de Play Off al Oviedo y no deja coger aire a un Zamora que hizo méritos para llevarse un partido en el que no gozó de la suerte que sí tuvo su rival.