Pasó el mejor

El Eibar avanza en la eliminatoria tras ser mejor que el Real Oviedo en casi todos los minutos de la eliminatoria.

Asier Sánchez twitter de @asier_sanchez @asier_sanchez

La afición armera antes del partido.

La afición armera antes del partido.

SD Eibar 1: Xabi; Bóveda, Añibarro, R. Navas, Yuri Berchiche; Errasti, Dani García; Capa, Abaroa, Guille Roldán, Mikel Arruabarrena.

Real Oviedo 2: Orlando; David, Mantovani, Baquero, Álvaro Cuello; Aitor Sanz, Galder Cerrajería; Xavi Moré, Señé, Casares; Diego Cervero.

El hombre de LaSegundaB

Eibar: Arruabarrena. Aun sin ocasiones quiso balón, lo tuvo y lo jugó. Suyo fue el pase del gol que certificó el pase a la final. Si bien, es injusto. El equipo de Garitano estuvo de sobresaliente durante todo el partido. Nadie desentonó.

Real Oviedo: Señé. El único oviedista capaz de intentar algo diferente, de desequilibrar, dentro de un gris equipo.

El Eibar avanza con justicia a la última eliminatoria por el ascenso a Segunda División tras cosechar una justa victoria,  más que suficiente y que hacía aun mejor el 1-2 de la ida en el Carlos Tartiere. En un partido sin grandes ocasiones, los de casa fueron mejores, con dos balones a los palos, ante un equipo azul que no supo inquietar la meta de Xabi.

Arrancaba el partido con respeto mutuo y balón en las botas de los jugadores locales sin quererlo. Los de Garitano, siempre mejores en los 90 minutos en los espacios cortos, conseguían progresar y pisar área, sin suerte, en los minutos iniciales. Así, Capa en segunda jugada tras un córner botado desde la derecha, enviaba su disparo al larguero en el minuto cinco. Comenzaba avisando el equipo local.

Aviso que servía para despertar al Real Oviedo, que un par de minutos tenía la opción de pisar área por primera vez. Xavi Moré lo intentaba a la media vuelta pero su balón salía a la izquierda de la portería defendida por Xabi. El mismo iba a tener en un córner otra opción cuando se encontraba un balón suelto junto al área pequeña que no acertaba a golpear.

Y hasta el veinte nos tenemos que ir para volver a encontrar una nueva ocasión o jugada destacada. Señé como protagonista disparaba a puerta desde la frontal, sin poner en peligro a Xabi Iru, que atrapaba con seguridad.

Con el paso de los minutos, el Eibar se fue adueñando del balón, finalizando jugadas, aunque erróneamente, siempre que pisaba campo rival. No encajar como premisa.

En el 41, con el partido estabilizado y con uno Oviedo solo capaz de competir en el centro del campo cuando el balón estaba en el aire, el Eibar iba a tener una nueva opción. La tuvo Raúl Navas. Su remate, alto.

Así, con el juego muy estabilizado y sin mucho que destacar, Fernández Vidal señalaba el camino a vestuarios.

La segunda parte iba a determinar por qué el Real Oviedo no ha merecido estar en la última eliminatoria del Play Off. Aun con el marcador por debajo, no supieron quitarle a los de casa el balón y no supieron golpear a puerta en los 45 minutos más los cuatro de añadido que duró el segundo episodio del encuentro.

Sólo Álvaro, en 57 en una senda jugada creo algo de peligro. Su golpeo, fuera. Fin de la historia del Oviedo en un partido nulo para los de Granero.

A partir de ahí le tocó disfrutar al Eibar con unos Mainz, Arruabarrena, Guille Roldán y Diego después que quisieron jugar mirando a la puerta de Orlando.

Con el Oviedo ya algo desdibujado, con tres defensas tras los cambios de Granero, llegaba el único gol del partido. Arruabarrena quiebra en banda a su par, se va por línea de fondo, cruza el balón y espera a la entrada de un Guille Roldán que no falla a empujar el balón. Sentencia para la eliminatoria.

Y poco después tenía otra igual de clara el cuadro local. Mainz recibía un muy buen balón interior que le plantaba ante Orlando, que aguantaba de manera sobresaliente evitando el gol.

Y una más, en el descuento. Diego Jiménez el protagonista, centro de Mainz con la mala que el rematador envió por encima de la portería.

Con balones largos al área sin rematador lo intentó el Real Oviedo, sin poner nervioso al Eibar jamás.

Final del partido con un cuadro armero fundido con su afición y con una afición carbayona que supo agradecer el esfuerzo sin premio de los suyos a grito de “volveremos otra vez”. Gran historia de fútbol con Ipurua como escenario de lujo.