El Zamora creyó en la salvación


Los jugadores del Zamora celebran la salvación.

Los jugadores del Zamora celebran la salvación.

Los rojiblancos, muertos hace semanas cuando la ciudad no daba un duro por ellos, cuando la salvación se alejaba a 8 puntos, cuando las molestias físicas asolaban a un equipo con deudas, lograron reponerse y tras semanas de sufrimiento han logrado una salvación agónica en un partido que resumió a la perfección la temporada que han hecho los de Aguirre.

Hace varias semanas, cuando la RSD Alcalá vencía en el Ruta de la Plata, cuando los rojiblancos no podían con el CD Marino, cuando la ciudad le daba la espalda a su equipo, los jugadores zamoranos, con 5 meses de deuda, con lesiones crónicas que no les permitían entrenar con normalidad, sacaron la garra, la casta y la calidad que atesora para hacer un final de temporada de ensueño.

Primero llegó el partido frente al Ourense, un partido complicado, trabado, y que se decidió en el minuto 88 con un gol de Jacobo. El Zamora CF llegaba a la jornada 38 dependiendo de si mismo. La ciudad creía en la posibilidad de la salvación al grito de ¡Si se puede!

En Mieres tocaba vencer por primera vez fuera de casa, en el Hermanos Antuña, hogar de la revelación de la liga, campo complicado donde los haya. Cuando agonizaba el partido, cuando los rojiblancos se veían en Tercera, una falta magistral de Nacho Matador se colaba en las mallas y permitía a los rojiblancos eludir el pozo y luchar en el Play-out más difícil de la historia.

Villanovense era el primer escollo y los rojiblancos hicieron el más difícil todavía. Vencieron 3-0 en la ida en un partido antológico y tuvieron que irse a la prórroga en la vuelta. Así, cuando las fuerzas desaparecían, cuando los rojiblancos estaban más cerca que nunca del descenso, este equipo volvió a pasar la eliminatoria.

Si en Mieres se logró la primera victoria de la temporada, en Inca llegaría la segunda, un 0-1 de Javi Rodríguez que permitía llegar con ventaja al Ruta de la Plata a los zamoranos.

Para el encuentro clave no estaba Agustín, peleando contra su enfermedad. Tampoco podía estar Manu Arias, el capitán en sustitución de su colega Agustín, también lesionado. No podía estar Sergio García, el pichichi, el ariete encargado de abrir las defensas, la solución ofensiva. No podía estar tampoco el valuarte que se trajo para la defensa, no podía estar Ramiro Mayor que vio la tercera amarilla en la ida.

Pero estas cosas no le importan ya al Zamora, que ya no cuenta con las bajas, que ya no piensa en lo que pudo ser y no fue, sólo en mirar hacia adelante, en sufrir con lo que haya y en sacar algo positivo de situaciones adversas. Edu Payá cubría el puesto de Ramiro Mayor, Dani Hernández volvía a la convocatoria para suplir a su amigo Sergio García y Piriz, otro de los canteranos que han podido tomar la alternativa con Aguirre, entró en la convocatoria del Zamora.

Con bajas, con todos los problemas de la temporada, con sufrimiento, Zamora es de bronce un año más. El gol del empate (como sino, empatando) lo marcó Miguel Santos. Criticado, vilipendiado por la grada, el zamorano ha sido una parte vital del esquema. Fue clave también el partido de la pareja de centrales, todoterreno Edu Payá y Javi Ramos, el último en llegar. Fueron claves los 11 futbolistas, o los 14 más bien, ya que Aguirre agotó los cambios. 14 hombres que hoy celebran una salvación, un si se puede, un no bajamos, un nosotros creemos en este proyecto.

El partido, luchado como deben ser peleados estos partidos a cara o cruz, o vida o muerte, se emborronó en los últimos minutos cuando una tángana entre Nacho Matador y Gaspar acabó con los dos expulsados segundos antes de que el árbitro pitara el final del encuentro y certificara la salvación rojiblanca y el descenso del CE Constancia.

De los baleares no hay mucho que contar en un día que no querrán recordar. A los de Inca les sirve esa salvación en los despachos más que probable, debido a la crítica situación económica que atraviesan muchos clubes. A los baleares les queda pensar en que dieron la cara hasta el último minuto y que un posible penalti les podría haber dejado en la categoría. Que el gol de Jaime les hizo soñar durante 12 minutos y que, aunque al final acabaron llorando, hundidos sobre el césped, los baleares estuvieron muy cerca de la salvación en el Play-out más caro de la historia.