Guillermo pide paso

El punta del filial rojiblanco está firmando uno de sus mejores arranques ligueros, anotando cuatro goles en las tres primeras jornadas disputadas.


Guillermo en un partido. Foto: Athletic Club

Guillermo en un partido. Foto: Athletic Club

A pesar de su juventud, Guillermo Fernández (Bilbao, 23-5-1993) ha empezado a llamar a la puerta del primer equipo. El delantero bilbaíno se presenta como firme candidato a la titularidad en el conjunto dirigido por José Ángel “Cuco” Ziganda, y supone otra alternativa más en la punta de ataque del primer equipo.

Lejos queda su debut a los 16 años con el Bilbao Athletic en la temporada 2009/10, tras dar el salto en las últimas jornadas desde el juvenil A y donde marcó un gol en los cinco partidos disputados. Tras un par de temporadas alternando el juvenil y el segundo equipo, los técnicos decidieron hacerle ficha del filial; será la temporada más gris del joven ariete, disputando 28 partidos y anotando un único gol.

La gente empezó a olvidar la proyección de este delantero: la deficiente temporada y los pocos saltos al primer equipo, hizo que su seguimiento descendiese notablemente. Pero la pasada temporada, demostró que tenía muchos goles que dar al Athletic. Disputo 39 partidos, donde marcó 13 dianas en los 39 encuentros jugados,  además de participar en la NextGen (Campeonato de Europa sub-20 de clubes) en el primer tramo de la temporada.

Si la pasada campaña era la del asentamiento en la categoría, ésta puede llevarle a dar un salto cualitativo al primer equipo. Para ello, no debe abandonar la senda goleadora que ha buscado en este comienzo de liga. Peña Sport y Laudio han sido sus dos primeras víctimas, efectuando un doblete en cada encuentro. En la tercera jornada ante el Conquense, los rojiblancos no estuvieron acertados y Guillermo se quedó sin marcar.

Tal es la efectividad mostrada por el joven punta, que Ernesto Valverde decidió convocarle en el amistoso que el Athletic disputó ayer en Urritxe frente al Amorebieta. Y el bilbaíno no defraudó; le bastaron 45 minutos sobre el terreno de juego para dejar su sello y marcar un gol después de pelear un balón cerca del área rival.

Parece que puede ser el año de Guillermo Fernández, el año en que demuestre que puede hacerse un hueco con los mejores en la primera plantilla.