Confianza

Es difícil en el fútbol actual tener confianza en un proyecto, darle tiempo a un entrenador y confiar en él aun cuando no llegan los resultados esperados. Es difícil explicarse a una afición que vive en la época de la inmediatez que todo requiere tiempo.

Confianza es lo que no han tenido los directivos del Puerta Bonita al destituir en la jornada cuatro a Miguel Cerdán, confianza es lo que necesita el proyecto de Pablo Alfaro, la misma que le dieron el año pasado en Leganés, con un proyecto que no acababa de encadenar dos victorias seguidas y que cuando lo hizo acabó entrando en Play-off y dando guerra.

Maxi Martín, ex presidente del club, con Roberto Aguirre. Foto: La Opinión de Zamora.

Maxi Martín, ex presidente del club, con Roberto Aguirre. Foto: La Opinión de Zamora.

He vivido muy de cerca la confianza que diferentes directivas le han dado a Roberto Aguirre en el Zamora CF. El cuadro zamorano ha vivido más cerca del descenso que de cualquier otro sitio. No sólo el año pasado, sino los dos anteriores, llevaba tanto tiempo viviendo en la zona baja que era un día más en la oficina para los jugadores.

Estuvo, incluso, virtualmente descendido el pasado año y sólo una cadena de inimaginables goles en los últimos minutos, fruto de una plantilla que no acabó nunca de bajar los brazos, permitieron que hoy el Zamora CF siga en Segunda B.

Han pasado dos Juntas Gestoras y dos directivas mientras Aguirre estaba en el puesto, y las cuatro han confiado en la labor del asturiano. Fruto de esa confianza y del trabajo bien hecho ahora, aunque sea de forma puntual, el equipo es líder del grupo. Es primero con los mismos jugadores que el año pasado se salvaron, o prácticamente los mismos, porque el recorte presupuestario ha obligado a afinar en los fichajes y desprenderse de piezas importantes.

Nadie sabe que habría pasado con el Zamora el año pasado con otro míster, nadie sabe si hubiera sido una salvación más cómoda o si el equipo habría dado con sus huesos en Tercera División pero la apuesta de la confianza le funcionó al Zamora. Le funcionó a ellos igual que a otros clubes que apostaron por morir con su capitán porque el trabajo, aunque no llegaran los resultados, era bueno.

A mí me gustaría que hubiera más confianza en los proyectos porque es el camino más corto hacia el éxito. Cada uno el que busca: ascenso, play-off, Copa del Rey o salvación. No tengamos prisa, que el tiempo que se puede disfrutar una victoria es el mismo que se tarda en digerir una derrota: siete días.