Una categoría de equipos impares

Tras un verano revuelto, LaSegundaB ha quedado configurada con setenta y nueve equipos. Sin querer analizar en estas líneas quién es el verdadero culpable de que esto suceda, quiero pararme a pensar en qué consecuencias tiene para la categoría que esto suceda.

No es una situación nueva: ya se produjo la temporada anterior, cuando el “Caso Orihuela” dejaba LaSegundaB con ochenta y un conjuntos, Si vamos algo más atrás recordamos las temporadas con equipos retirados en la mitad de la temporada, como el del Sporting Mahonés, por ejemplo.

Sin duda, con una categoría con un número de equipos impar genera inestabilidad. Tanto en lo deportivo, como en lo organizativo y en lo económico. Puntos a tener en cuenta los tres y que “adulteran” la competición.

En cuanto a lo estrictamente deportivo, nos encontramos un Grupo, en este caso el I, con diecinueve conjuntos, uno menos que el resto. Esta circunstancia hace que cada club perteneciente a este grupo juegue dos partidos menos esta temporada. Con ello, una semana sin partido oficial que genera un cambio en el aspecto físico y psicológico del deportista. Posible pérdida de tensión o recuperación de piernas que afectará no al equipo que descansa, sino a su rival la siguiente jornada. Se genera una competencia en desigualdad de condiciones. Además, el hecho de jugar dos partidos menos durante la temporada beneficiará a los equipos “Play Off” del Grupo I, que llegarán con menos carga de trabajo a la fase de ascenso, sí con los deberes hechos. Partidos estos que se deciden en muchos casos a favor del equipo que está en mejor estado físico.

Los jugadores del Salamanca mostraron su descontento frente al Madrid C. Foto: salamanca24horas.com

Los jugadores del Salamanca mostraron su descontento frente al Madrid C. Foto: salamanca24horas.com

En cuanto a lo organizativo, genera también problemas. Los que afectan a la Federación a la hora de organizar cada una de las jornadas de competición. A los clubes a la hora de temporizar su temporada y a los entrenadores (unido esto a lo deportivo) a la hora de planificar los tiempos de competición. Una circunstancia inusual, algo a lo que los equipos no suelen estar acostumbrados. Para el aficionado, siempre es difícil leer una clasificación en la que a unos equipos les falta un partido por disputar y a otros no.

Por último, el factor económico. En este caso habría que valorar quién habría sido ese equipo restante o los momentos de competición. Se puede dar el hecho de que un club confíe en la recaudación de sus taquillas y sus bares para incrementar sus ingresos, algo que no sucederá, lógicamente, en el partido que queda sin disputar en sus instalaciones. A valorar también el gasto que pudiera generarse en ese desplazamiento. En el caso que tratamos, el de lo económico, habría que analizar de manera individual la problemática que respecto a este problema le ha surgido a cada equipo.

Claro queda que el hecho de tener un número de equipos impar dificulta el normal desarrollo de la competición en la categoría de bronce (y en cualquier otra). Ojalá los errores se corrijan y la situación quede simplemente en el recuerdo de cara al futuro.