El Sanluqueño gana en medio de un esperpento arbitral a un Granada sin portero

Wilson Cuero vio dos amarillas y no fue expulsado en un partido de locos.

Antonio Arroyo twitter de @AntonioArroyoL @AntonioArroyoL

Los jugadores del Sanluqueño celebran un gol. Imagen: La Voz Digital

Los jugadores del Sanluqueño celebran un gol. Imagen: La Voz Digital

Partido de locos el vivido en la tarde de hoy en el Estadio de El Palmar. Increíble lo que han podido vivir los asistentes hoy al estadio sanluqueño. Algo que probablemente nunca vayan a volver a ver.

Comenzó ganando el granada con gol de Nico a los seis minutos de partido, y a los 16 minutos se quedaba el equipo granadino con un jugador menos por expulsión de Marcelo. Todo un partido por delante con un jugador menos, pero no queda aquí la cosa. En el minuto 31, Darwin Machís, jugador granadinista que estaba en el banquillo es expulsado con roja directa a petición del linier.

Fua a partir de aquí cuando se empezó a forjar el esperpento arbitral. En el minuto 34, Wilson Cuero veía la primera amarilla para su cuenta personal y ya en la segunda mitad, en el minuto 54′ el propio Wilson Cuero iba a ver la segunda cartulina amarilla SIN SER EXPULSADO. El árbitro no se percató de la situación y el jugador siguió jugando con dos cartulinas amarillas ante la desesperación del conjunto local. Tanto es así, que el propio colombiano fue sustituido en el minuto 63 cuando debió de ser expulsado diez minutos antes.

Pero Joseba Aguado movió el banquillo hasta quedarse sin cambios. Algo que le pasó factura en el minuto 81 cuando Dimitrievski, guardameta rojiblanco fue expulsado por hacer penalti. El filial se quedaba con otro jugador menos y sin guardameta, ya que fue el atacante Tití el que tuvo que colocarse bajo palos siendo imposible detener el penalti que transformó Mendoza para poner el empate.

Minutos después Salvi hacía justicia anotando el segundo gol local y consiguiendo los tres puntos para un Sanluqueño que consiguió derrotar a un Granada que jugaba con 9 jugadores sobre el terreno de juego.