El vestuario del árbitro

Antes del comienzo del partido, tanto los equipos como los árbitros pasan los momentos previos en el vestuario. Es en este lugar donde se preparan los últimos flecos de cara al partido, además de prepararse para el mismo, y hay sustanciales diferencias entre lo que hacen los equipos y lo que hace el trío arbitral.

En primer lugar, al llegar al estadio se inspecciona el terreno de juego. Normalmente esto también lo hacen los jugadores de los equipos, pero la labor de los árbitros no es únicamente dar un paseo, sino que se comprueba el estado de todos los elementos que tienen importancia de cara al partido. Se revisan las redes, se mira que el campo esté correctamente pintado, se delimita la zona de calentamiento, se observa que los banquillos cuenten con asientos suficientes, que el cartel de sustituciones exista y funcione… En definitiva, es un buen momento para comprobar todo esto, ya que, en caso de encontrar alguna anomalía, hay tiempo suficiente para solucionarlas.

Hay árbitros que aprovechan este momento para dar la “charla”, como se suele llamar. No es más que un repaso de las cosas más importantes de cara al partido, además de establecer el reparto de tareas y dejar claras las pequeñas cosas que diferencian a un árbitro de otro a la hora de dirigir el partido. Está claro que las reglas de juego son las mismas para todos, y sin un jugador para con la mano un balón que iba a entrar a gol, será expulsado. Sin embargo, hay detalles que cambian de un árbitro a otro, como qué cosas decir por el pinganillo y qué cosas no decir,  o el reparto de algunas tareas durante el partido.

vestu arbitros

Una vez se vuelve al vestuario, se hace la reunión con los delegados de los equipos. En ella se establecen las equipaciones con las que van a jugar los jugadores y los porteros de ambos equipos, quedando de acuerdo árbitro y delegados. También se recibe por parte de los equipos la alineación y relación de licencias, y se comprueba que no haya ninguna anomalía al respecto. Además, se recibe en el vestuario al informador arbitral, el cual suele saludar antes del partido y desear suerte al árbitro y sus asistentes.

Una vez se ha hecho todo lo anteriormente descrito, el equipo arbitral tiene un rato a solas en el vestuario. Se aprovecha este tiempo para formalizar el acta del encuentro, cambiarse de ropa y preparar todos los elementos para el partido (banderines, pinganillos, tarjetas, silbato…). Hay árbitros que ponen música con el fin de estar más relajados en el vestuario, pero el fin último es dejar todo preparado para el partido.

Cuando quedan unos 30 minutos para el comienzo, se sale a realizar los ejercicios de calentamiento. Estos varían de un árbitro a otro (al igual que son diferentes entre los distintos equipos), pero el fin es que el cuerpo esté en el mejor estado posible para dirigir el partido. Al entrar al vestuario, cuando se termina el calentamiento, se aprovecha para recordar a los equipos la hora y recalcar la importancia de la puntualidad. Una vez en el vestuario sólo queda terminar de prepararse y ya salir a revisar las equipaciones de los jugadores y a dirigir el partido.

El descanso del partido normalmente se utiliza para reponer fuerzas hidratándose y descansar de la primera parte. Se comprueba que los tres componentes del equipo arbitral estén de acuerdo en los goleadores, amonestados, expulsados y demás aspectos que hayan sucedido durante el primer periodo, y se cogen fuerzas para la segunda parte del partido.

Al final del encuentro es el momento en el que ya uno se puede relajar, aunque no del todo, ya que todavía hay que rellenar el acta del partido. Antes se vuelve a comprobar que las anotaciones del árbitro y sus asistentes sean las mismas, y se procede a la recuperadora ducha y la finalización del acta. En este tiempo el informador del partido suele bajar al vestuario de nuevo, con el fin de comentar algún aspecto del partido con el árbitro y su equipo, y despedirse de ellos.

Finalmente, y después de haberse duchado y cambiado, se recibe a los delegados en el vestuario. Copias del acta les son entregadas, y se repasa con ellos que no haya ningún error en la misma. El delegado local (o ambos delegados si hay establecido otro método de pago) abona los derechos arbitrales y no queda más que despedirse y emprender el viaje a casa. Este viaje puede ser más o menos tranquilo, en función de cómo haya ido el partido, pero lo único que queda en todo caso es pensar en el siguiente partido que sea designado, y afrontarlo con todas las ganas del mundo.