El Racing rompe la mesa

El conjunto cántabro asalta el Tartiere (2-3) con autoridad. Un riguroso penalti metió a los de Granero en el partido, pero no fue suficiente.


Ander Lafuente abrió la goleada del Racing y fue uno de los mejores jugadores de su equipo. Imagen: Real Racing Club

Ander Lafuente abrió la goleada del Racing y fue uno de los mejores jugadores de su equipo.
Imagen: Real Racing Club

Era EL partido. El momento decisivo para coger impulso y confianza de cara al resto de la temporada. La situación idónea para dar un puñetazo encima de la mesa y decir “aquí estoy yo y estas son mis credenciales”. Y el Racing lo hizo. Vaya que si lo hizo. En veinte minutos, los de Paco le “dieron” dos puñetazos al Oviedo, lo tiraron sobre la mesa y la partieron por la mitad. Todo ello sin que a los de Granero les hubiese dado tiempo a salir del vestuario.

La primera mitad del conjunto santanderino recordó al gran Caudal del año pasado: asfixia inicial al rival, primeros minutos de claro dominio y actitud descarada en pos de la victoria. Al Racing no le salió nada mal su apuesta y, a los siete minutos, Koné – peligrosísimo durante todo el partido para el Oviedo – se fue de dos jugadores en banda izquierda y centró buscando el palo corto. Inexplicablemente, Lafuente ganó por alto a David y cabeceó a la red como si se tratase del mismísimo Santillana.

A pesar del resultado a favor, Paco siguió apostando porque su equipo siguiese atacando y el premio llegó justo antes del primer cuarto de hora. Córner abierto botado por Durán, Andreu gana por alto a su par y hace el segundo gol por el primer palo.

Con 0-2 a favor y los carbayones aún en la caseta el Racing dio un paso atrás y dejó la pelota a un Oviedo que no supo qué hacer con ella – sólo Annunziata no se escondía y de frenarle se encargó Javi Soria a la perfección -.

Los azules no podían permitirse seguir así y Granero movió el banquillo al descanso. Alain Arroyo y Sergio García sustituyeron a Susaeta y Annunziata. Mordiente arriba en pos de una remontada que se antojaba imposible.

Los cambios reactivaron el juego carbayón – que ya se basaba casi exclusivamente en balones largos a Cervero -, muy en parte porque el Racing cedió terreno para concentrar sus fuerzas en tareas defensivas. Un cabezazo de Eneko y un centro raso de Sergio García que a punto estuvo Oriol de anotar en propia parecieron meter al Oviedo de nuevo en el partido. Pero se quedaron en eso, en un parecer.

Lo cierto es que la escuadra carbayona sólo se metió en el partido merced a un riguroso penalti que Cervero transformó. Un Cervero que seis minutos después era expulsado por agredir a Oriol.

Aun con uno menos, el Oviedo apretó y encerró al Racing – con más corazón que argumentos futbolísticos – tras el 1-2. Eso conllevaba el riesgo de dejar mucho espacio a la espalda de la zaga, pero el conjunto carbayón apostó por eso… y lo acabó pagando.

Corría el 82′ cuando, en una contra, el balón acabó llegando a Nieto. Desde dentro del área, sin ningún defensor en un radio de cincuenta metros, el extremo chutó cruzado. El balón entró y salió, atravesando (literalmente) el lateral de la red. Incialmente, el colegiado no dio por válido el tanto pero, finalmente, lo concedería.

Con el tiempo ya cumplido, Alain Arroyo haría méritos – anotando el 2-3, segundo gol de la semana para el vasco, para ser titular en Logroño, ante la más que posible sanción de Cervero.

Victoria justa la vista en el Carlos Tartiere de un Racing de Santander que se presentó como un conjunto solvente, bien entrenado y, sobre todo, competitivo. Algo de lo que el Real Oviedo anda muy escaso.