Otro modelo, por favor

Aprovechando el día de este Sorteo de dieciseisavos nos vienen de nuevo los pensamientos y cuestiones sobre esta competición tan longeva y que tanta historia tiene. La Copa del Rey, ese torneo antes admirado y que va perdiendo interés año tras año. Los datos, las audiencias y las asistencias están ahí. Ese torneo que incluso algunos equipos desechan a las primeras de cambio cuando priorizan el resto de competiciones a esta. Algo impensable años atrás.

Una Copa del Rey que va perdiendo adeptos y que en cuartos de final no es capaz, en muchos casos, de llenar un medio del estadio donde se juega. Y como el fútbol, creemos, debe ser del aficionado, del “consumidor”, en definitiva, no entendemos el modelo actual, a nuestro parecer, el culpable de esta debacle.

Un modelo hecho por y para los equipos de Primera División en una competición creada para que no existieran diferencias. Una competición en la que hace unos años se competía de igual a igual, tal y como aun hoy se hace en otros países. Inevitable es llevar la vista hacia Inglaterra, donde su Copa enfrenta a equipos de multitud de categorías, sin importar su origen. Competición total y campos llenos, una vez más.

Y es que para que un Segunda B o Tercera se enfrente a un primera, con sus limitaciones pero en definitiva equipos de fútbol que tienen a su afición detrás y que tienen el mismo derecho que otros a generarla, un total de tres rondas a partido único. Partidos que, hemos visto, no atraen al aficionado, que bien sabe lo difícil que es llegar hasta el premio.

Nos preguntamos por qué se elimina la opción de un modelo así en España. Por qué siempre hay que favorecer a unos y dejar de lado a otros. Por qué no se puede, al menos, hacer una excepción en una de las competiciones. Premiar al aficionado del fútbol español que tanto sufre. Y no pueden utilizarse argumentos contrarios a esta postura para defender lo indefendible. En España, por las televisiones, las competiciones o el reparto de dinero, el interés por el fútbol está cayendo.

La Copa debería ser, aunque esto tendría que ampliarse a la totalidad de competiciones, una fiesta total del fútbol. Una competición total de un número determinado de eliminatorias donde participaran los equipos clasificados de Primera, Segunda División, Segunda B y Tercera en las mismas condiciones.

Un sorteo de verdad, un sorteo que enfrentara a partido único a equipos de diferentes categorías. E incluso con la opción de ampliar así el número de equipos participantes, popularizando la competición que sí se puede popularizar.

Más bonito que lo actual era ver cómo los gigantes caían con los pequeños. Y aun siendo aquel modelo mejorable, se dio un paso para atrás. De nuevo. Parece que en España existe cierto miedo al enfrentamiento total, a que el grande pierda contra el chico.

Perdemos los orígenes de un fútbol que en su día enfrentaba a los obreros de una fábrica contra los de otra, a una parte de los habitantes de un pueblo contra los de otro, sin importar su procedencia, su capital y sus instalaciones.

Ojalá algún día cercano el fútbol en España recobre la cordura y recupere la distancia que el negocio, las cámaras y los intereses ha creado con el aficionado. La solución es sencilla, un nuevo modelo. Un modelo para todos. Lo difícil es querer mirar a todos con los mismos ojos. Aunque tan sólo sea una vez.

Firmado:

Un modesto medio digital formado por otro modesto grupo de locos de algo que algún día pasado llamaban “fútbol”.