En contra de una fea moda

Los porteros de la 2ªB se unen al rechazo del resto de porteros españoles a la norma que permite que un rival les quite visión en los lanzamientos de falta sin que sea fuera de juego


Los goles de falta, mirados con lupa | Imagen: El Comercio

Los goles de falta, mirados con lupa | Imagen: El Comercio

En la presente temporada se ha hablado de una estratagema que se ha puesto de moda y que ha enervado a los porteros de todo el ámbito nacional. El cambio de la norma número IX del fuera de juego también afecta a la categoría de bronce. Alguno de los entrenadores no ha dejado pasar esta oportunidad y la aprovechan, dificultando la labor de los porteros rivales.

La regla nos dice que “un jugador en posición de fuera de juego sólo será penalizado si, en el momento que toca el balón o lo hace uno de sus compañeros, él está, según el punto de vista del árbitro, participando de forma activa en el juego, si interfiere en el juego, interfiere en un adversario o saca provecho de estar en esa posición”. Esto permite que un jugador se ponga a cierta distancia del portero y por detrás de la barrera (más allá de la línea de fuera de juego) para eliminar rango de visión y hacer que el portero no pueda ver el lanzamiento de falta.

Los porteros de bronce, a través de las redes sociales tras ver alguna de las consecuencias de este cambio reglamentario, han mostrado su incomprensión, pidiendo que se cambie la norma de fuera de juego y se recupere la anterior, que no permitía este tipo de acciones.

Otros porteros señalan directamente a los árbitros. Consideran que la regla no ha sufrido enormes modificaciones pero que sí da pie a diversas interpretaciones que todos los colegiados no hacen correctamente.

Los más perjudicados

El portero está siendo el mayor perjudicado en estos últimos tiempos en el fútbol. Las normas y en especial los materiales están dificultando su tarea. Y es que no hay temporada en la que los guardametas no expresen su enfado por el mal balón elegido, en todas las categorías.

Los balones, de nuevos materiales y de irregulares efectos, dificultan cada vez más la labor de los arqueros, que ven cómo solamente se facilita la labor del que marca los goles y se les deja en el olvido. En el caso del balón de Segunda B, que no tiene muy buenas críticas, destacan que es un balón que bota demasiado, especialmente sobre césped sintético. Un balón que para los porteros es difícil por sus raros efectos en el vuelo y que coge mucho peso al mojarse.