Mendi vuelve a sonreir

Sergio Mendigutxia vuelve a sentirse futbolista. El ahora jugador del Córdoba B ha empezado con buen pie su temporada y disfruta de nuevo del fútbol tras dejar atrás muchos problemas


Mendigutxia celebra su tanto con el primer equipo | minuto90.com

Mendigutxia celebra su tanto con el primer equipo | minuto90.com

Uno de los adjetivos que pueden describir bien a Sergio Mendigutxia es el de luchador. El jugador avilesino vuelve a sonreír después de muchos malos momentos, de verse casi apartado del fútbol, y disfruta ahora incluso en Segunda División.

Sergio Mendigutxia Iglesias nacía en la localidad mencionada del Principado de Asturias un doce de junio del 1993. El destino y las necesidades familiares le hicieron pasar por Madrid antes de asentarse en el País Vasco, donde dio el paso como futbolista enrolándose en las filas del Athletic.

En Lezama, disfrutó de un juvenil que empieza a dar jugadores al equipo de Valverde. Pasó por el Basconia, el tercer equipo del organigrama rojiblanco; y finalmente, por el Bilbao Athletic, en Segunda B. Con ese salto llegaron las primeras alegrías de buen tamaño, que dejaron lugar más tarde a las penas.

Una cardiopatía detectada alejaba al jugador de Lezama. Se pasó mucho tiempo sin poder pisar el verde, y en la entidad bilbaína no querían asumir riesgos. Por esa u otras razones, a Mendigutxia le tocó hacer las maletas.

Las sesiones AFE para futbolistas en paro le acogieron, asumiendo el sindicato de futbolistas en España que la situación de uno de sus afiliados era complicada. El periodo allí tuvo premio y La Roda llamó a la puerta del jugador.

Del equipo de la provincia de Albacete al Córdoba. Pasaba así a formar parte de un filial que se encontraba de pronto con un ascenso inesperado. La temporada está siendo difícil, pero Mendigutxia sonríe de nuevo, lo difícil ahora sólo es encontrar la forma de ayudar a su equipo y sus compañeros a sumar puntos para abandonar la zona de abajo. Atrás quedan los malos ratos.

Hasta el momento, el delantero ha conseguido darle a su equipo un total de cuatro goles. Cuatro tantos que le abrían la puerta, ayudado de las lesiones, del primer equipo en Segunda División. Y allí también disfrutaba y hacía gol, ante el Barça “B”. Su tanto no servía para ganar, pero Mendi volvía a sonreír, de nuevo. El fútbol ha llamado de nuevo a su puerta.