Por uno pagan todos

Aunque aun no se sabe nada de la posible sanción al Real Oviedo, parece muy probable que el club será sancionado y que parte de ese castigo supondrá la clausura del campo. Una posible sanción que condena a la inmensa mayoría a la que en la tarde del pasado domingo no se le cruzó el cable y disfrutaba del partido como cada quince días, en su segunda casa.

Los hechos los conocemos todos, o casi todos. Dejando a parte la calidad del arbitraje, algo que en LaSegundaB tratamos de valorar lo justo o, al menos, la mitad de lo que lo valoran los medios “grandes”, está claro que en este partido pagaron todos por uno solo.

Pagaron la mala idea de una persona que aun no ha tenido la valentía para darse a conocer que para tirar un petardo que, por suerte, no causó ningún daño ni personal ni material. Y es que Zarrabeitia Arrieta no había hecho nada tan grave como para estar cerca de recibir un petardazo sobre su cuerpo. Fútbol es fútbol, es un juego, no debe olvidarse. La violencia está fuera de él. Y cuando se da, debe ser rápidamente censurada. Y castigada.

Pero por culpa de esa persona, de ese aun anónimo, es posible que paguen más de diez mil personas, las que acuden a ver a su Real Oviedo cada quince días al Tartiere. Y que habían abonado su carnet de socio para ver unos partidos que ahora posiblemente no puedan ver. A la espera de lo que sucede con el tema.

Paga también el Racing de Ferrol y sus jugadores. El club que tendrá que hacer un esfuerzo económico extra para cubrir el viaje hasta Oviedo de nuevo y los jugadores para afrontar un esfuerzo que no estaba previsto y que varía la planificación confeccionada para la temporada.

Y, a la hora de analizar que hubiese sido lo más acertado respecto a seguir o no seguir disputándose el partido, nosotros lo vemos claro: todos tienen razón. El Real Oviedo, que quería continuar, por quitarle protagonismo a alguien que no merece, no variar la planificación deportiva de su primera plantilla y para que su afición no se viera perjudicada al menos ese día. El Racing de Ferrol, que también quería continuar, para evitar un nuevo viaje para disputar sólo cuarenta y cinco minutos que supone un nuevo esfuerzo económico. Y el árbitro, el colegiado, también tiene razón. No sería fácil seguir trabajando si mientras desempeñas tu labor, te intentan agredir nada más y nada menos que con un petardo. Hay que ponerse en la piel de cada uno. La decisión no es sencilla.

Lo que si es fácil es decidir qué hacer con la persona que tuvo la desafortunadísima idea de protagonizar un partido que no era el suyo. Será ella, una vez localizada, quien deba pagar por semejante despropósito. En lo económico y en cuanto a responsabilidades. Y, desde luego, mantenerse lejos de un espectáculo deportivo que no merece durante un tiempo. Nadie merece disfrutar si para ello necesita que otros sufran.

El fútbol no quiere violencia.



Comentarios

  • Jose

    Me puedo equivocar, pero creo que en caso de suspensión de un encuentro. el conjunto local tiene la obligación de asumir los gastos de viaje del equipo visitante cuando se reanude el mismo.

    # | 03.12.2013 - 23:49
  • William Wallace

    Hombre,en el anterior partido ya se lanzaron botes, y en el anterior con el Racing, piedras. Seguramente sean unos pocos, pero uno solo no es.

    # | 04.12.2013 - 00:32

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