Pesadilla ilerdense

Jorge Molina, Verdú y Juan Carlos fueron un mal sueño para la defensa del Lleida


Verdú (izquierda) y Jorge Molina fueron un quebradero de cabeza para la defensa ilerdense. Imagen: es.eurosport.yahoo.com

Verdú (izquierda) y Jorge Molina fueron un quebradero de cabeza para la defensa ilerdense.
Imagen: es.eurosport.yahoo.com

Si hubo tres jugadores, todos ellos con pasado en la categoría de bronce, que marcaron la diferencia a favor del Betis, estos fueron esos tres. Diferentes posiciones, diferentes roles, pero gran peso de este maravilloso trío en la victoria verdiblanca.

Joan Verdú

Llegó en verano del RCD Espanyol con el difícil papel de aportar luz sobre la alargada sombra dejada por la marcha de Beñat y hoy demostró los motivos por los que es el jefe de la sala de máquinas verdiblanca. Omnipresente, apoyo constante para cualquier compañero, determinante en el último pase y tremendamente peligroso a balón parado. Así fue el completo partido de este catalán que abrió el marcador anotando un penalti “a lo panenka” y pasó por LaSegundaB defendiendo los colores del filial culé.

Jorge Molina, autor del segundo gol, fue el mejor de los de Garrido. Imagen: videosdelbetis.com

Jorge Molina, autor del segundo gol, fue el mejor de los de Garrido.
Imagen: videosdelbetis.com

Jorge Molina

Ha pasado mucho tiempo desde que saltase al estrellato nacional tras golear con el Poli Ejido de Lucas Cazorla, por aquel entonces en Segunda B, al Villarreal de Pellegrini. Desde entonces, no ha dejado de crecer y hoy ha demostrado el porqué. Forzó los dos penaltis que le señalaron a su equipo, fue un peligro constante con sus desmarques a la espalda de la defensa azul y aprovechó un fallo encadenado de Biel Medina y Fran Perales para añadir una muesca más a su cinturón de goleador. Su actuación fue determinante para que el Betis saliese del Camp d’Esports con ventaja en la eliminatoria.

Juan Carlos

Rápido, zurdo, vertical, bueno en el uno contra uno… No son pocas las cualidades de este extremo zurdo que volvió loco a Carlos Barreda, una y otra vez, y al que se le escapó el gol en diferentes ocasiones. Cabeceó un balón al palo, puso un balón franco para Jorge Molina que despejaría la zaga, tuvo otra, con la testa, que sacó un defensa bajo palos y estuvo muy cerca del gol en un remate lejano, también. El madrileño puso sobre el verde todo el potencial que le llevó hace años a las inferiores del Madrid, cuyos colores defendería en Segunda B, y fue una de las pesadillas del equipo ilerdense.