Garretas, sin querer, acaba con la igualdad

El gol del central, en propia puerta, desequilibró un partido gris entre dos conjuntos que apenas dispusieron de ocasiones claras


Garretas marcó uno de sus goles más amargos. Imagen: cadizcf.lavozdigital.es

Garretas marcó uno de sus goles más amargos.
Imagen: cadizcf.lavozdigital.es

Los primeros minutos del encuentro entre Marino y Zamora parecían presagiar un partido vibrante, pero los minutos acabaron dando paso a uno tedioso, con mucho mediocampismo y apenas situaciones de gol ni jugadas peligrosas. Sólo Jandro, que cada día va a más y desequilibró a Dani Mateos durante los noventa minutos, aportó luz al gris enfrentamiento.

Las dos ocasiones más claras del encuentro, una por cada bando, quedaron resueltas en los diez primeros minutos. En el tres, Montero cayó a banda derecha para recibir y aguantar un balón largo. Amagó el pase a Miguel Mateos, tocó al centro para Cristian y este, de primeras y en profundidad, para Jorge Hernández. Cuando la zaga reaccionó, el pequeño delantero ya se había colado entre los centrales y cabalgaba frente a Rafa Ponzo, sin oposición. Su disparo, muy duro, se marchó alto, para desgracia zamorana.

Siete minutos más tarde, los luanquinos tendrían la réplica en un balón filtrado de David Álvarez para que Titi ganase en velocidad a Alberto Prada, se plantase ante Imanol y su remate, desde una posición escorada, se acabase estrellando en el cuerpo del meta visitante.

Hasta ahí llegaron las ocasiones claras. Sólo una falta de Álvaro que se marchó por encima de la puerta de Imanol y un disparo fuera de David, tras una buena recuperación de Jandro, llevaron la incertidumbre a la grada. Un cabezazo blando de Jacobo Trigo, a la salida de un córner, que atrapó Ponzo, fue todo el bagaje zamorano.

En la segunda mitad, un disparo lejano de Álvaro Muñiz fue el preludio de lo que llegaría en el minuto sesenta, cuando a un saque de banda largo de Guaya le siguieron sendos cabezazos de Jandro y Titi, para que, acto seguido, Garretas introdujese el balón en su propia portería.

Poco más ocurrió en un partido cuyo transcurso se perdió en las imprecisiones de uno y otro equipo y en posesiones intertes, pues, tanto Rafa Ponzo como Imanol, podrían haber pasado por espectadores de lujo dada su poca intervención en el juego.

El Marino fue justo vencedor, pues dio más sensación de peligro que el Zamora y tuvo más tiempo la iniciativa, aunque, por ocasiones, a nadie hubiese extrañado que el partido terminase en empate a cero.