Vía libre hacia una nueva Segunda B

El reclamo de los clubes, el descenso de los ingresos y la gran diferencia a nivel económico con las ligas profesionales obliga a la Federación a mover ficha


Fachada de la ciudad del fútbol.

No estaba en el programa electoral de Ángel María Villar, pero las patentes diferencias entre la Liga de Fútbol Profesional y la Segunda B, además del reclamo de clubes, futbolistas, técnicos y asociaciones parece haber obligado a la Federación Española de Fútbol a mover el tablero. La RFEF estaría estudiando un cambio para la tercera categoría del fútbol español ante tales reclamaciones. Una modificación que aún está en pañales, en fase de estudio y que no está en absoluto confirmada.

El máximo organismo federativo del fútbol español ha abierto una fase de consultas en la que quiere involucrar a clubes, futbolistas y árbitros para estudiar qué mejoras o cambios podrían introducirse. Habrá que ver también qué nivel de implicación permite de las dos asociaciones que mayor relación tienen con el fútbol de bronce: la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y Proliga, la asociación que reune a un buen puñado de clubes de Segunda B y Tercera División.

Desde la Federación se ha reocnocido, al fin, que un modelo de 80 equipos puede no ser el adecuado y que las exigencias de Hacienda y Ministerio de Trabajo, en lo relativo al dinero que se mueve a nivel laboral en la categoría, obligarían a una profesionalización más destacada de la categoría. Eso nos hace pensar en que la apuesta de la Federación, con un Villar a la cabeza que acaba de renovar legislatura por cuatro años más, estaría más de acuerdo en reducir el número de clubes que en aumentarlos.

Obviamente, esta modificación, de producirse, haría necesaria un periodo de transición si se ajusta el número de clubes participantes, como ya sucediera cuando la Segunda B se cambió para llegar a la cifra de 80 clubes.

El gran número de clubes impide un control férreo de la gestión de las diferentes entidades. El aumento, después de una época de contención, de clubes con problemas financieros y la llegada de inversores con un capital a veces dudoso serían otras dos razones que habrían forzado a un cambio desde Las Rozas.

Por ahora, este estudio no está más que en fase inicial y a nivel interno. Poco más se sabe. Se ha movido ficha y parece que comienza un posible cambio.