La Catedral bautiza al Formenterazo

El Formentera logra el pase en la última jugada de la eliminatoria


Los jugadores del Formentera celebran el gol | LSB


En un acto claro de fe. De fe y de esfuerzo. De mentar esa máxima que  dice que hasta que el arbitro pita hay partido. Así ha logrado escribir esta noche el Formentera un trozo de memorable historia en la Copa del Rey y en el libro de las gestas de los modestos.

Ante un Athletic triste, plano y que tuvo que recurrir a Aduriz, Iturraspe y Raúl García para tratar de plantar cara a un Formentera que se fue creciendo con el paso de los minutos, los hoy visitantes se pudieron ver en una situación muy distinta. Ante el peor Athletic de una mala temporada, el Formentera vio dos acciones claras de Williams que pudieron acabar en gol. Antes otra de Aletxe  en forma de falta, que por poco se iba fuera. Y una más, que  la defensa de los isleños sacaba bajo palos.

Pero en esto del fútbol gana quien marca. Poco a poco, ante el crispado ambiente de La Catedral, que entre el mal juego, la lluvia y el frío fue a roncando  poco a poco -y desesperándose- por el juego de los suyos, el Formentera se fue creciendo.  Quizá el cansancio que ya había llegado a las piernas de los del Grupo III fue clave para hacer del partido un correcalles que acabaría beneficiando a los visitantes, más ordenados ante el desastre táctico del equipo de un Ziganda que podría estar ya sentenciado.

La última jugada del partido llevo a un balón largo en el que los  rojiblancos se metieron atrás y que peinaron a corner. En el  mismo, con hasta el portero en el área rival, Álvaro Muñiz la cazaba en el primer palo sin que Herrerín  pudiese hacer nada. Locura del Formentera que lo celebraba con los suyos.

Entre los pitos y la vergüenza, los jugadores del Athletic huyeron corriendo a vestuarios. La alegría va por barrios.