Quini y LaSegundaB

El recientemente fallecido guardaba en su agenda un hueco al fútbol de bronce


El martes nos dejaba helados en sus últimas horas. Para todos los que amamos el fútbol, una de sus figuras más representativas se nos escapa a. Moría Quini, víctima de un infarto contra el que no pudo hacer nada.

Desde ese momento se han sucedido las muestras de pésame y reconocimiento. Prácticamente todos los clubes de bronce y un sinfín de jugadores han rendido homenaje a Enrique Castro, que hoy era despedido en un Molinón que desde hoy llevará su nombre. Una vez más, llegamos a destiempo a los reconocimientos. Aunque más vale tarde, dicen…

A lo que venía este texto es a hablaros de lo que eran Quini y su relación con LaSegundaB. Con la categoría, aunque a nosotros también nos conoció. Al tercer escalón de nuestro fútbol también lo miraba el nueve. Lo hacía a través de su filial, del Sporting B, al que acompañaba incluso fuera de casa.
Y lo hacía no por el equipo, que también, sino por quienes lo formaban. Le gustaba estar cerca de los jóvenes jugadores, darles su aliento, ayudar de la manera que podía.

Así, era el que más mimaba en los encuentros de pretemporada a los jugadores del filial que formaban en esa época con el primer equipo. También era imagen y referencia de los jóvenes en Mareo, su segunda casa sin duda. Allí se esforzaba por ser él quien les conociera primero y no a la inversa. Su sola presencia, no obstante, solía causar admiración y calma.

Tampoco faltaba a las citas importantes donde había fútbol. Y eso implica partidos de Segunda B. Una figura conciliadora como la suya presenció encuentros en el Carlos Tartiere cuando el Real Oviedo jugaba en el bronce. También en otros momentos de brillo de Caudal o Real Avilés. El cuidado del fútbol asturiano, de su tierra, en definitiva.

El martes a la noche se nos iba de repente un amarte del fútbol. Se nos fue Quini. Hoy su gente ha dibujado un Molinón triste y melancólico. Pero también orgulloso de a quien hoy despedía.