La opinión de Arturo Alejo | Los anhelos de cambio de la 2°B

Arturo Alejo twitter de @aalejo003 @aalejo003

Hace ya dos años que comenzaron los estudios por parte de una comisión para modificar el actual modelo de la 2ªB que para la mayoría de interesados ha quedado obsoleto, pero la actual situación de la RFEF desde la apertura del proceso contra Villar paralizaron su trabajo. Las palabras de Rafael Louzán, presidente de la Federación Gallega de Fútbol, a los compañeros de “Galicia en goles” invitan a pensar en ver un posible cambio “en el plazo de dos años”, aunque la experiencia previa invita al escepticismo.
Lo cierto es que la categoría ha sufrido bastantes cambios desde su creación en la temporada 1977-1978, cuando los dos primeros clasificados de cada uno de los dos grupos existentes (20 equipos cada uno) ascendían de manera directa a 2ª División. En la temporada 1986-1987 se redujo la categoría a un solo grupo (22 equipos) donde los 4 primeros clasificados ascendieron de manera directa a 2ª, aunque este formato soló duró una temporada. En la temporada 1987-1988 se creó el actual formato de 4 grupos de 20 equipos cada uno, aunque sólo el campeón ascendía de manera directa a 2ª División. No fue hasta la temporada 1990-1991 cuando se implantó el formato de liguilla para decidir que 4 equipos de los 16 clasificados subían de categoría. Tras casi 15 años de liguillas, en la temporada 2004-2005 se estrenó el formato de play-off de ascenso, siendo modificado en la temporada 2008-2009 con la eliminatoria de campeones.
Para la mayoría de interesados (RFEF, Federaciones autonómicas, clubes, jugadores, aficionados,…) el actual formato tiene como principal hándicap el número de participantes (80 equipos), pues resta el interés general y provoca la dispersión de la inversión económica y la convivencia de equipos profesionales y semiprofesionales. No son excepcionales las noticias de equipos de la categoría con situaciones económicas delicadas o el descenso administrativo debido a los impagos (Suerte si no deriva en una desaparición).
No hay que perder de vista tampoco que cualquier modificación de la categoría tendría repercusión directa en las categorías inferiores (3ª y regionales), por lo que debería tener también derecho a dar su opinión.
En mi opinión, el futuro de la categoría pasa por una reducción del número de equipos que permita a la competición ganar competitividad, atractivo, profesionalidad y estabilidad económica. Esta reducción tendría que venir acompañada de una re-estructuración de las fases de ascenso y descenso, así como un estudio sobre la presencia de los filiales (Otro caballo de batalla para una parte de los aficionados) y de la estructura actual de la 3ª División. Sin duda, los aficionados nos merecemos cambios para una categoría que lo pide a gritos.