Igualdad máxima en Miramar

Marino y Zamora empatan a cero, justamente, en un partido muy equilibrado pero que supo a poco a ambos


JacobodelaRoza
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Sergi Mut tuvo la mejor ocasión del Zamora. Imagen: laopiniondezamora.es
Sergi Mut tuvo la mejor ocasión del Zamora.
Imagen: laopiniondezamora.es

El parecido entre luanquinos y zamoranos, antes del partido, era evidente. La pasada fue para ambos una gran temporada y por eso, y porque, económicamente, llegan hasta donde llegan, vieron como sus mejores jugadores abandonaban el nido para irse a pelear por cotas más altas. Perdidas sus mejores piezas, ambos entrenadores llevan desde la pretemporada intentando crear, casi desde cero, un equipo capaz de lograr la salvación.

Comenzó mejor el Marino, arrinconando al rival, para variar. Pero el Zamora se repuso pronto de la superioridad para hacerse con el control del partido. La presión adelantada y las nulas concesiones defensivas limitaron el juego de los de Quirós, muy incómodos durante el primer tiempo.

No hubo grandes ocasiones, si bien es cierto que el balón parado puso en aprietos a Rafa Ponzo. Coque y Cristian estuvieron muy cerca de aprovechar sendas faltas botadas por Fran Ochoa para enviar el balón a la red, pero Ponzo detuvo la segunda y, a la primera, no llegó Arkaitz para remachar a la red. Yeo – el mejor jugador de los luanquinos – pudo haber adelantado al Marino, en el primer cuarto de hora, pero Dejan Kurbus se cruzó magistralmente para evitarlo.

Al filo del descanso, el Zamora tuvo la ocasión ideal para haberse ido con ventaja al descanso, salida de una buena jugada trenzada por Coque y Sergi Mut en la que el delantero acabaría estrellando la pelota en la madera.

En la segunda mitad el nivel del partido bajó. Marino y Zamora comenzaron a padecer el desgaste de los minutos y del inicio de la temporada. El más damnificado fue el equipo rojiblanco, hecho que aprovechó el Marino para juntar las líneas y crecer. El dominio fue más claro para los azulones, pero las ocasiones apenas llegaron. Naya, en el primer cuarto de hora tras la reanudación, intentó sorprender a Cantero con un disparo lejano que se iría por encima del larguero.

El que estaría cerca de marcar al filo del pitido del árbitro, sería, en esta ocasión, el Marino. Dani Mateos tocó hacia su propia portería un córner ejecutado por Yeo y el balón se iría de nuevo a saque de esquina tras  haber tocado, por dos veces, en el travesaño.

Aunque el Zamora acabaría sufriendo, no hubo tiempo para más. Ambos se fueron a las duchas con un punto agridulce – el Marino, además, sin haber conseguido, todavía, ganar su primer partido – que no les sirve para distanciarse del descenso y que esperan hacer bueno la próxima jornada.

 

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Etiquetas: La Segunda B