Contentos, pero sin presumir

Jacobo de la Roza nos da su opinión sobre el ascenso del Real Oviedo


JacobodelaRoza
Compartir    Twitter   ·    Facebook
Imprimir
El Oviedo regresa en el Carranza. | scoopnest.com
El Oviedo regresa en el Carranza. | scoopnest.com

Nos va la marcha. Por eso fuimos a Cádiz con el marcador en contra, para añadirle un poco más de morbo a nuestro regreso a casa. Porque lo fácil no nos va, es de simples. Aquí lo sencillo no se estila. Hemos tonteado tantas veces con la muerte que le hemos cogido el gusto. Nos pone romper las estadísticas, llevar la contraria a las apuestas y demostrarles a los que nos dicen “no” que es un “sí” tan grande como el Tartiere.

Por eso, Egea le insinuó a Claudio Barragán que saldría a jugarle a la contra, que tendría que venir a buscarnos. Y, ya en Carranza, el pibe alineó a Generelo y sonrió, burlón, al técnico gaditano. Como nosotros a la muerte en nuestra última cita. El argentino se sacó de la manga a un Generelo al que tan sólo habíamos visto en El Molinón y este, batuta en mano, dirigió desde su baldosa al mejor Oviedo de la temporada. De físico va justo el pacense, pero de eso se encargó Erice. Descargado de labores ofensivas, Erisé, se vació en defensa y equilibró el centro del campo. La batalla en la medular estaba ganada y la guerra iba camino de ello. El balón parado desnivelaría la contienda.

Remató David y saltamos todos. Como un resorte. Y nos abrazamos, dio igual con quién. Messi nunca ha metido un gol tan bonito. Miramos el reloj, faltaba un mundo. Nos hemos quedado tantas veces con la miel en los labios, y cara de tontos, que no nos atrevíamos a pensar en el ascenso. La sombra del Caravaca es alargada. Aunque, por si acaso, pedimos un copazo, que la tensión nos estaba secando la garganta. Y, entonces, una eternidad después, Alberola Rojas pitó el final.

El Real Oviedo campeonó en el Grupo I. Imagen: Real Oviedo
El Real Oviedo campeonó en el Grupo I.
Imagen: Real Oviedo

Y rompimos a llorar. Todos. Hasta Antón, que es gallego y más del Depor que Riazor. Y la última década y pico de nuestra vida pasó por delante. Y nos acordamos de Don Luis, que le dibujó el córner a Susaeta en la pizarra. Y de Dubo, que le dijo por dónde pegarle. Y de Armando, que alzó a David para que entrase en la historia. Y de los 155 a los que una sinvergonzonería del Cádiz – ojalá algún día la entidad esté al nivel de los cadistas – les privó de lo que tanto se han ganado: el regreso a la LFP. Y del barro. Y del gol de Kily al Mosconia que nos devolvió a la vida, de los puñetazos de Cervero contra el césped de Lena. Y de Gabino, de Alberto González… De todos y cada uno de los que nos apuntaron por la espalda, se mofaron, y nos dijeron que estábamos muertos. ¿Muertos? Esti muertu ta muy vivu.

Y seguimos llorando. Que doce años dan para mucho. Nos hemos quitado una mochila de tonelada y media de la espalda. Pero no la vamos a tirar. La vamos a dejar ahí, en la habitación, para verla cada mañana. Para no perder la perspectiva. Por si se nos ocurre olvidarnos de todo lo aprendido durante esta travesía por el desierto. Y, también, para recordar lo bueno de estos años. Lo hemos pasado mal, sí, pero también ha habido cosas buenas. Algo nos hemos reído, y teñido unas cuantas ciudades de azul. Por no hablar de que hemos vuelto global a un club de una pequeña ciudad de las tierras del Norte e incluido el azul en la bandera de México. También hemos hecho un montón de buenos amigos. De clubes humildes, de esos a los que menospreciábamos y que, bofetada a bofetada, nos han enseñado que el tamaño y la nobleza no van ligados. Quizá ese sea el motivo por el que no hemos vuelto antes: porque teníamos un aprendizaje que completar.

Hemos llegado al Segundo. La fiesta está en la azotea y hacia ella vamos. Pero con tranquilidad, que para eso somos medio mejicanos. Con la calma que da la estabilidad, la de tener un director deportivo, Carmelo del Pozo, camino de su tercera temporada y la de que no nos imaginemos un futuro a corto plazo sin Sergio Egea en el banquillo.

Probablemente, haya que cambiar muchas cosas de cara al próximo año. Pero lo que debe permanecer inalterable es la línea de trabajo que se ha mantenido esta temporada, fruto de todo lo que estos años nos han enseñado. Avancemos contentos, pero sin presumir, que diría el Viejo.

Noticias relacionadas