El 27 de Junio volvió a ser talismán en Pasarón

y 11 años después...Pontevedra fue feliz


Reb_ekka
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Pasarón fue una fiesta. Foto: Rebeca Aparicio/LaSegundaB
Pasarón fue una fiesta. Foto: Rebeca Aparicio/LaSegundaB

Los granates ascendieron tras 4 temporadas en Tercera.

Muchos nervios y esperanzas tenían los aficionados granates el sábado 27 de Junio. El espíritu de conseguir un nuevo ascenso justo 11 años después (a Segunda) no podía parar de pasar por la cabeza de los aficionados y la idea de un 3-0, tras un 1-0 y un 2-0 en las otras eliminatorias, era algo de lo que los granates se autoconvencían, y casualidad o no, ese sería el resultado.

El día comenzaría con nervios, alegría, y buen ambiente por la ciudad gallega. En torno a las 4 de la tarde sería cuando la mayor parte de la afición decidiese juntarse con amigos y aficionados para teñir las calles de granate en una gran previa de la que formarían también aficionados del Haro, unos aficionados muy simpáticos y que hicieron muy buenas migas con los gallegos. Sobre las 18:30 de la tarde la afición granate partía hacia el templo, su querido templo y allí hasta poco antes del partido se dedicaron a animar y cantar en las proximidades de Pasarón.

Y llegarían las 20:30, la hora clave, la hora del partido. Un Pasarón a reventar iba a ser testigo del último partido del Play Off, un partido en el que los lloros, de tristeza o felicidad estarían asegurados. Los aficionados no callaban ni un segundo y pese a ver como los granates se acercaban, el gol se resistía, llegándose así con un 0-0 al descanso. La segunda parte ya sería otro cantar, la portería de norte volvería a ser talismán y en el minuto 56, Jorge pondría el 1-0 en el marcador, igualando así la eliminatoria. Pasarón estallaba de alegría, alguna lágrima se atrevía ya a aparecer entre los aficionados, y en su mente solo un pensamiento: hay que animar hasta el final. Los jugadores locales seguirían dominando pero el gol no llegaba y la idea de una nueva prórroga empezaba a aparecer en la mente de los aficionados, pero no, no sería así: Kevin ponía el 2-0 en el minuto 77. Con ese gol, el Pontevedra CF ascendería, inevitables los nervios, la alegría, pelos de punta, rezos, y con ese gol las lágrimas se harían más manifiestas. Los minutos finales, mezcla de angustia y alegría, no pasaban, y ya en el 92’ los granates contarían con un penalti a favor. Jorge Rodríguez sería el encargado de lanzarlo y marcarlo, y ahí ya sí, el ascenso era una realidad, lloros, alegría, sonrisas, felicidad, abrazos por tanto sufrimiento, caídas, gente en el suelo, descontrol…en una palabra FELICIDAD. El Pontevedra era de Segunda B!

Con el ascenso habría invasión de campo, personas cortando su trocito de red, y sobre todo muchas lágrimas de alegría, cánticos y abrazos…SE HABÍA PODIDO! La fiesta continuó en Pasarón, incluso una hora después, y jugadores y aficionados eran una piña. Ya sobre las 23:15 los aficionados decidieron ir al Bar Pasaje, bar de un mítico aficionado, donde la fiesta transcurriría durante horas, con unos granates que pese al cansancio y el sufrimiento no pararían de cantar ni un segundo. Ya sobre las 2:00 de la mañana se desplazarían a una plaza cercana para recibir a sus héroes, a su plantilla y demás personal del club. Un ambiente indescriptible, con una familia granate que es solo uno y que tras horas y horas de fiesta, decidiría ya de mañana ir a dormir, con su sonrisa de oreja a oreja y su camiseta granate como pijama.

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