Historia | Unai Emery y la Segunda B: donde todo empieza

Repasamos la estrecha relación del de Hondarribia con LaSegundaB


LaSegundaBes
Compartir    Twitter   ·    Facebook
Imprimir
Emery en su etapa en Lorca

Hijo de Juan Mari Emery, dentro de una familia donde el fútbol era algo más que una palabra. Abuelo y tío fueron, antes que él, futbolistas de Primera y Segunda División. Con unos antecedentes tan marcados, Unai Emery Etxegoien (Hondarribia, 1971) tendría muy pronto su destino muy ligado al balompié. Y, aun sin saberlo, a la categoría de bronce. La Segunda B y Unai Emery, donde todo empieza.

Un jovev menudo, de buen trato de balón y mucho pelo en su cabeza destacaba en el futbol gipuzkoano. Su buen hacer le lleva a la cantera del club principal de su región, a la Real Sociedad, donde quemaría su etapa de formación destacando en el centro del campo. Su buen entendimiento del juego ya desde joven le llevaba a formar en diferentes posiciones: de “8”, de “10” o de interior izquierdo, donde finalmente se asentaría.

Su primer romance con el fútbol de bronce

Quemando años de aprendizaje, a Unai Emery le llegaba en la 90-91, cuando muchos de los que estamos aquí presentes éramos sólo un proyecto, su primer amor con la Segunda B. Fue un beso largo, de la mano del filial txuri-urdin. Veintitrés encuentros y dos goles servían de carta de presentación a Emery en la Real Sociedad B, en el Sanse, en una temporada con un gran estreno. El filial donostiarra se colaba en un Play Off de ascenso a Segunda División que no resultó exitoso.

Con sus sólo 19 años debutaba en Segunda B. La categoría que iba a suponer, como en esa 90-91, el inicio de todo para Emery. El actual entrenador del Arsenal y que tendrá junto a sí a Monchi pronto, el Director Deportivo junto con el que logró sus mayores éxitos al cargo del Sevilla, no puede negar que el fútbol de bronce fue un ideal principio para todo.

Además de esa campaña de debut, Emery estaría en el filial de la Real Sociedad otras cuatro temporadas más, en las que alternaba sus participaciones en los entrenamientos con el segundo equipo con los del primero. En esas cinco campañas Emery lograría siete tantos.

En la 95-96 llegaba el momento de despedirse momentáneamente de la Segunda B. Salva Iriarte le reclutaba definitivamente para el primer equipo. Llegaba el momento de debutar en Primera División. En el primer escalón del fútbol español no tuvo gran protagonismo Unai, que tras una temporada y sólo cinco encuentros, abandonaría para irse al Toledo.

Desde su etapa en la ciudad imperial, donde fue importante, Emery sería siempre un jugador importante y con minutos en Segunda División, jugando cuatro campañas en Toledo, dos en Ferrol y una en Leganés. Todas ellas en el fútbol de plata.

Todo amor se merece una segunda oportunidad

Ya en su etapa de vejez como futbolista, Unai Emery iba a vivir una etapa que le marcaría definitivamente en su futuro. De nuevo, la Segunda B se cruzaba en su camino. Aún con las botas puestas, el ambicioso proyecto del Lorca Deportiva le llamaba a filas. En su primera campaña en la ciudad lorquí el equipo logró jugar el Play Off de ascenso, aunque sin suerte.

Llegaba entonces su segunda temporada en tierras murcianas. La que marcaría todo. Tras unas primeras jornadas en las que participaría como habitual, una lesión de rodilla dejaba fuera de combate al fino jugador vasco. Tras cinco partidos sus piernas dijeron basta. Contaba 33 años. Pero esa 04-05, lejos de ser un fracaso para él, guardaba una inesperada sorpresa.

En un proyecto hecho para estar arriba, el presidente del Lorca Deportiva decide, tras 17 encuentros y una trayectoria en liga que no le convence, despedir a Quique Yagüe. Es entonces cuando el máximo dirigente del club ofrece al lesionado Emery entrenar a la plantilla hasta final de temporada.

En ese momento, en la jornada 18 de liga de la 04-05, el hondarribitarra abandona su papel como futbolista para convertirse en el entrenador del conjunto de Lorca.

Del verde al banco

Desde enero, Emery pasa a ser entrenador del Lorca Deportiva. Su mano, con un fútbol diferente al de Yagüe, mucho más efectivo y vertical, cambió la cara del conjunto en el que, además de Emery, se reunen varios vascos. Huegún, Iñaki Bea, Gurrutxaga, Xabi Sánchez o Sergio Francisco formaban parte de la colonia vascongada en Lorca en aquella campaña. Jugadores que, en esa primera media temporada para Emery como entrenador, serían su principal soporte.

Tras corregir su racha inicial, el Lorca consigue encaramarse a los puestos de ascenso, clasificando cuarto. El ascenso se sellaría poco después. La primera etapa de Emery como entrenador no podía ser más exitosa. El destino, que siempre tiene el el fútbol un papel protagonista, llevaría a Emery a ascender con el Lorca Deportiva en Irún, vecina localidad fronteriza de su Hondarribia natal.

La siguiente campaña sería la confirmación para Emery. En segunda división consiguió hacer del Lorca Deportiva un equipo muy competitivo pese a ser recién ascendido, y contó con opciones de ascenso a Primera División hasta la última jornada, sin suerte.

Sin retorno a sus banquillos, pero siempre presente

Unai Emery, tras su primera media campaña como entrenador en la categoría de bronce, no ha vuelto a sus banquillos. Es de comprender tras su magnífica trayectoria pasando por Almería, Valencia, Sevilla, PSG y ahora Arsenal.

Pero de la categoría que le vio crecer primero con las botas puestas y después con la pizarra, el de Hondarribia no se olvida. Siendo preparador ché y también en el Sevilla, acostumbraba a seguir la trayectoria de sus filiales en Segunda B. De hecho, al igual que él saliera de Segunda B, ayudó a dar el salto a jugadores como Albiol, Jaume Costa, Alberto Moreno, Campaña o Sergio Rico.

Una trayectoria plagada de éxitos con el bronce como desencadenante de todo.

Noticias relacionadas

 

Los comentarios están cerrados.