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La diferencia presupuestaria entre Segunda y Segunda B

Afición cadista | Trekant Media

Las diferencias económicas entre las dos categorías aumentan cada año

El salto en lo económico entre Segunda y Segunda B no para de crecer. Los clubes de Segunda B pierden poder respecto a los de la categoría de plata de manera rápida y progresiva ante una segunda categoría que no para de crecer en lo económico. El presupuesto más alto de la Segunda B es más de un millón de euros más bajo que el más modesto de la Segunda División, y la diferencia entre el más alto de cada una de las categorías es abismal.

Abriendo esta semana publicábamos el Top 10 de los presupuestos más altos de la Segunda B [1]. Sólo Racing de Santander y Cultural Leonesa (recién descendido y que dispone para sí del bono de ayuda por descenso que entrega la LFP) alcanzan los tres millones de €uros. Castellón (el club con más abonados de toda la categoría) y el Mirandés, que dispone aún de parte de las ganancias logradas durante su etapa como equipo de Segunda División, les siguen con medio millón de diferencia. Hablamos siempre de presupuestos generales, en los que se incluyen todos los gastos que genera el club.

Sin embargo, la separación en lo económico con los clubes de Segunda División es grande: el club con el presupuesto más modesto de la categoría de plata es esta temporada el Rayo Majadahonda, que supera levemente los cuatro millones de euros. Es decir, más de un millón de euros de diferencia.

El siguiente en la lista de modestos sería el Extremadura, que dispondría de un presupuesto de unos 5,5 millones de euros en total para todos sus gastos, o lo que es lo mismo, 2,5 millones de euros más que el Racing de Santander, que dispone del presupuesto más elevado.

Si miramos a los siguientes puestos de la lista, las diferencias crecen exponencialmente: el Alcorcón cuenta con 9,1 millones, el Elche cuenta con un presupuesto global de 9,5 y Lugo y Almería se acercan a los 10. Estamos hablando ya de más de seis millones de euros de diferencia presupuestaria [1] respecto al presupuesto más potente de la categoría de bronce.

El presupuesto más alto de la Segunda División es el del Málaga, que se va a los 45 millones, en otra realidad respecto a la Segunda División B. Real Oviedo y Cádiz, que hace poco estaban en Segunda B, suman presupuestos de unos quince millones de euros esta temporada. 

El Real Oviedo ha crecido con fuerza desde Segunda B

Mientras en Segunda B se reducen los ingresos, en Segunda se multiplican

Estas diferencias han ido aumentando en los últimos años debido a la reducción de los ingresos en Segunda, cada vez menos atractiva para las empresas a nivel publicitario. Esto hace que la diferencia crezca y crezca respecto a los equipos de plata.

La Segunda División, a día de hoy, está siendo fuertemente impulsada por los derechos de televisión y otros acuerdos publicitarios comunes dentro del marco de LaLiga, que están convirtiendo al segundo escalón del fútbol español en uno de los más potentes a nivel europeo, aún lejos de la segunda división ingesa, referencia en este aspecto.

Además, el hecho de participar en Segunda División da a los clubes con una buena gestión un seguro de solvencia futura: los clubes que saben administrar bien sus ganancias, en caso de fracaso deportivo y descenso a Segunda B, podrán invertir parte de lo ganado más el bono de garantía por descenso que entrega la LFP, de algo más de un millón de euros, además de otros conceptos.

Los clubes de Segunda División, además, se ven sometidos a un férreo control económico por parte de LaLiga, que fija para ellos un límite presupuestario de gasto para la primera plantilla en base a una serie de criterios.

Los filiales, los otros beneficiados de este crecimiento

La Segunda B es la categoría con más filiales de todos los niveles del fútbol español. Un crecimiento que se ha vivido con especial intensidad en estos últimos años, llegando a la veintena de equipos de este tipo en el fútbol de bronce y abriendo un debate sobre la política que se debe seguir para con ellos.

Este crecimiento tiene una razón: el aumento de ingresos de los clubes profesionales les ha animado a invertir más en su segundo equipo, buscando una mayor promoción de sus canteras hacia el primer equipo.

Esto hace que la diferencia con los equipos tradicionales de Segunda B haya aumentado y que, además, crezcan las dificultades para estos: muchos filiales cuentan en Segunda B con más presupuesto para gastos de su plantilla que la gran mayoría de los clubes tradicionales de bronce. Además, este músculo económico ha creado una enorme diferencia en la competitivdad a la hora de fichar: los filiales cuentan con mayor capacidad económica para atraer a un jugador que un equipo tradicional de Segunda B, lo que ha hecho que éstos no puedan competir en el mercado por jugadores jóvenes de calidad.