La RFEF teme no poder reanudar las competiciones


LaSegundaBes
Compartir    Twitter   ·    Facebook
Imprimir

La crisis del coronavirus podría traer al fútbol una situación insólita

La conocida por todos crisis generada por el coronavirus/Covid-19 está trayendo directas consecuencias para nuestro fútbol. La Federación decretaba a inicios de semana que los partidos de todas las competiciones que gestiona se jugarían a puerta cerrada. Un día más tarde decretaba la suspensión por periodo de dos semanas de todas esas competiciones. Además, el miércoles se unía el fútbol profesional, suspendiendo por igual periodo la Primera y Segunda. Las federaciones regionales suspendían el fútbol amateur y el fútbol base.

Imagen de una de las Asambleas de la RFEF. (Iusport)

Sin embargo, sobre la Federación pesa una idea: la de que muy posiblemente la competición no pueda reanudarse tras estas dos semanas y se retrase mucho más. La crisis podría alargarse mucho más hasta controlarse y poder entonces recuperar la vida normal, lo que atrasaría mucho las competiciones.

Este atraso generaría una situación que nunca se ha dado en el fútbol: que las competiciones ya iniciadas y bastante avanzadas no puedan completarse. Incluso aun doblando partidos (miércoles/domingo) todas las semanas.

Hay que recordar que la UEFA solicita a las federaciones nacionales que mientras se dispute competición nacional intercontinental (La Euro 2020 se celebra este verano), no existan competiciones nacionales propias en juego. La opción o comodín para la RFEF se encuentra en un posible aplazamiento hasta 2021 de esa competición o la autorización de la UEFA para que la Segunda B siga su curso en paralelo a la competición entre selecciones.

Otra variable que impediría alargar la competición serían los contratos de los jugadores y técnicos y el calor. Un prolongado retraso en la reanudación de la competición obligaría a extender los contratos de los jugadores, que de ser de una temporada finalizan el 30 de junio de este 2020. A nivel legal, de hecho, los futbolistas estarían en su derecho de no prolongarlos más allá de esa fecha. Y de poder hacerlo, a los clubes les supondría un importante sobrecoste no presupuestado y que para muchos sería imposible de asumir. Más aún teniendo en cuenta que en este periodo de tiempo los gastos de los clubes persisten y los ingresos se han detenido.

A todo ello habría que sumar el calor. Un retraso de las competiciones obligaría a jugar en julio o incluso agosto, los meses de más calor en España, incumpliendo la norma de protección de futbolistas y aficionados por el calor en vigor desde el pasado verano, y que prohíbe jugar con altas temperaturas. Jugar a la noche sería una opción, pero el Play Off de Tercera a Segunda B estaría claramente condicionado, pues algunos estadios carecen de la iluminación artificial suficiente.

¿Qué pasa si no se pueden reanudar las competiciones a tiempo?

Es una pregunta que ronda las cabezas de quienes dirigen la RFEF. Y ante ello se ha creado una comisión para estudiar la posible respuesta: cómo se interpretaría la actual temporada y la actual situación clasificatoria de los diferentes equipos en las diferentes categorías.

Una difícil situación sin antecedentes ante la cuál la Federación Española de Fútbol se encuentra sin soluciones. Por ahora, además de esa comisión que deberá diseñar una solución, desde Las Rozas esperan el devenir de los diferentes acontecimientos y el posible final de la crisis para tomar decisiones. Si bien, de puertas para adentro está muy asumido que la competición muy posiblemente no se reanudará después de estas dos semanas de parón y que será necesario más tiempo.

Noticias relacionadas

 

Etiquetas: La Segunda B

Los comentarios están cerrados.