La remodelación de la Segunda B, imposible durante la crisis

Las normas y las dificultades del momento que se traviesa lo impiden


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Desde que la RFEF anunciara la suspensión por ahora temporal de las competiciones a nivel nacional a causa de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, son muchas las personas que alzaron la voz sugiriendo que éste era el momento adecuado para realizar una reestructuración de las categorías inferiores de nuestro fútbol, especialmente para la Segunda B y Tercera División. Una reflexión que puede tener mucho sentido. Pero es algo que no se producirá, al menos ahora. Explicamos por qué.

El actual logo de la categoría

La situación de la Segunda B

Como hemos indicado en diversas ocasiones, la Segunda B y la Tercera están sobre la mesa de debate de la RFEF. Aún con Villar en la presidencia y Marcelino Maté como responsable de la categoría de bronce, se abrió una comisión para analizar el estado de la tercera categoría del fútbol español y estudiar cambios. Los resultados del estudio de esa comisión jamás se conocieron.

El punto y final al mandato de Villar se precipitó y dio paso a la presidencia de Rubiales, que no se ha pronunciado sobre esa creada comisión. La política seguida por el actual presidente para la Segunda B y Tercera División ha sido diferente: se ha apostado por dotar a la categoría de recursos, subvencionando a los clubes, como con la creación del plan Impulso 2023 que ha entrado en vigor en la actual y rara temporada.

Por ahora, el ejecutivo dirigido por Rubiales no ha hecho público ningún posible debate sobre posibles futuros cambios en la categoría.

Contexto de crisis: Federación con alta carga de trabajo

Desde el inicio de la crisis, la Federación se encuentra en un estado cambiante: de la máxima actividad a la total inactividad. Se trata de un contexto provocado por el excepcional momento que vivimos y que ha multiplicado el trabajo en algunos aspectos y lo ha eliminado de raíz en otros.

La RFEF centra ahora sus esfuerzos en los aspectos legales que ha de considerar en este momento especial y en reunirse con los diferentes actores para buscar el modo más adecuado de poner en marcha las competiciones, a la vez que se coordina el trabajo con las federaciones regionales y con las de otros países e internacionales.

Por lo tanto, el trabajo de las distintas comisiones se ha centrado en apoyar esta tarea, dejando de lado el suyo habitual. Por tanto, la comisión de Segunda B ha dejado inactivas todas sus tareas que no tengan que ver con el posible reinicio de las competiciones, el apoyo económico o el análisis de este momento de crisis.

Una reestructuración necesita mucho tiempo de análisis

Para poder llevar a cabo una reestructuración se necesita un lógico análisis previo que no ha sido realizado o, al menos, no concluido. Para ello, se necesita tiempo y es precisamente tiempo lo que no tiene la Federación, como indicábamos en el apartado anterior, pues se encuentra dedicada a atender otras causas de necesidad más inmediata.

Se ha de investigar qué diferentes modelos son viables y qué consecuencias positivas y negativas tiene cada una de ellos. Se trata de un análisis que debe realizarse en profundidad para analizar todos los escenarios y dar respuestas, sobre todo en el aspecto económico y de difusión, las verdaderas claves para hacer de la competición algo atractivo u viable.

Un cambio en la categoría necesita de opinión

Otro de los aspectos es que un cambio en la categoría precisa de la opinión de los diferentes actores que forman parte de esta salsa. Una opinión que, por otras urgencias que han de atenderse en estos momentos, no permite ser recabada ahora.

Se precisa de la opinión de los clubes, altamente implicados, de las diferentes comisiones federativas y las federaciones regionales, de las asociaciones de futbolistas o entrenadores y de los propios jugadores. El hecho de recabar esas opiniones precisa de reuniones, de trabajo, de poder poner en común toda esa información y, por lo tanto, de un tiempo que ahora se está dedicando a otras premisas.

Necesita cumplir el ámbito legal

Un cambio en la categoría precisa de lo más importante: cumplir con los prefectos federativos. Algo que ahora no puede hacerse, y menos aún con la competición ya iniciada. Los estatutos de competición han de respetarse del principio al final de las competiciones. Esto es: los clubes empiezan las competiciones con unas normas establecidas (ascensos, descensos, premios y clasificaciones) que no pueden ser cambiados durante el desarrollo de la misma.

Cualquier cambio debe ser aprobado, además, por los diferentes órganos consultivos de la RFEF. En resumen, esos cambios deben aprobarse por la comisión de clubes de Segunda B y la Asamblea General. Dos importantes reuniones que por ahora no tienen fecha ni se espera, repetimos, con la Federación ahora ocupada en otros asuntos de urgencia.

Además, cualquier cambio en la categoría supone un tiempo de transición, como ya se hizo en los anteriores que modificaron la Segunda B. Se necesita una o varias temporadas de transición, pero los clubes han de conocer qué cambios son los que afectan a esas temporadas antes de que se inicien, y no durante el transcurso de las mismas.

Es por todo esto y por la incertidumbre enorme que vivimos, tanto a nivel social, económico y deportivo, que ahora no se considera un momento adecuado para ningún cambio en la categoría de bronce (ni de la Tercera, ya que cualquier cambio en una categoría suele afectar, al menos, a la inmediatamente superior y la siguiente inferior). LaLiga, por su parte, no parece mostrar una mínima intención de cambiar por ahora el formato de la Segunda División.

Los cambios para el fútbol de bronce deberán esperar.

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Etiquetas: Coronavirus, RFEF

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