Pablo Rey aprieta la soga

Un magistral gol de falta del capitán ferrolano dio la vuelta al marcador y complica, un poco más, la continuidad de Granero al frente del Oviedo (1-2)


Pablo Rey dio los tres puntos a su equipo. Imagen: elcorreogallego.es

Pablo Rey dio los tres puntos a su equipo.
Imagen: elcorreogallego.es

Se presumían sufridos, para el Oviedo, los cuarenta y cinco minutos que restaban del partido suspendido, por el lanzamiento de un petardo, contra el Racing de Ferrol – correspondiente a la jornada 16 -, pero no tan agónicos como se presentaron. Los carbayones salieron a la defensiva, todo lo contrario que el equipo ferrolano, que apostó por irse en pos de la meta de Orlando desde el minuto uno.

Los de Aira plantearon el partido a la perfección: comenzaron encerrando a los azules – ya con uno menos por la expulsión de Cervero, autor del 1-0 con el que se había suspendido el encuentro -, para, después, con más calma, seguir insistiendo hasta conseguir volcar el marcador.

Granero, por su parte, alineó un equipo defensivo – Eneko se incrustaba, en tareas defensivas, como lateral mientras Rubio, Salva Rivas y Erice batallaban en el centro del campo – con la esperanza de que, en una contra, Sergio García, tremendamente solo en la delantera, obrase el milagro y ampliase la ventaja azul.

Como era de esperar, desde el minuto uno, el control del balón fue ferrolano. El del partido tampoco escaparía a los de Aira. La banda derecha, con Vela inspirado, presentaba la mayor amenaza de un Racing que buscaba el gol en el juego aéreo de Manu Barreiro y la pillería de Jorge Rodríguez. El exoviedista no falló a su cita con el gol. Pablo Rey, capitán y, hoy, volante de los gallegos, fue decisivo en la victoria de su equipo con dos obras de arte.

En la primera, minuto diecisiete, asistió desde lejos a Dani Rodríguez, para que este, en la frontal del área chica, pusiese en botas de Jorge Rodríguez el 1-1.

Aira valoraba positivamente el empate y, con la igualada en el marcador, quitó a Manu Barreiro para buscar un punto de equilibrio que no hiciese peligrar el punto. Sin embargo, la mentalidad del equipo continuó siendo netamente ofensiva.

El Racing de Ferrol siguió insistiendo en la victoria y, en el ochenta, llegaría el premio a su perseverancia. Pablo Rey, desde lejos, enviaba una falta escorada a la escuadra de Orlando para firmar el definitivo 1-2 y hacer estallar a los locales – unos cincuenta presenciaron el partido desde una calle anexa al campo – en contra de Granero y sus jugadores.

El partido no destacó por las ocasiones de uno u otro equipo. Solamente dos acciones aisladas del Oviedo, además de un remate de volea de Álvaro que se fue ligeramente alto, crearon cierto peligro. Pero la superioridad del Racing, agudizada por el temeroso planteamiento local, fue tan evidente que la victoria se antoja justa para los gallegos. El conjunto de A Malata se sitúa, gracias a estos tres puntos, segundo a un sólo punto del líder, el otro Racing, el de Santander. Todo un éxito para un equipo que, hace un año, jugaba en Tercera División.


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